GREGORIO VIERA
La libre elección que cada persona tiene ante situaciones dispares en su vida, se transforma en osadía cuando esa libertad se ejerce sin presión y sin mochila, sobre todo en política.
Ser osado no es malo, atreverse sin ataduras a tomar posiciones no minusvalora a la persona por muy mala que haya podido ser su decisión.
Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, nuestras decisiones van marcando nuestro rumbo. En un sinfín de ocasiones otros u otras toman esas decisiones por nosotros y nosotras sin entender que ponemos en sus manos gran parte de nuestros sueños.
La osadía está en revelarse contra las injusticias, las malas políticas, las malas acciones y reconocernos en cada una de nuestras acertadas o no decisiones, para levantarnos y atrevernos a caminar, siendo osados, artífices de una lucha común y, como en cualquier familia donde uno de sus miembros cae, los demás le dan la mano para ayudarle a levantarse, para seguir caminando juntos y juntas. La osadía está en reconocer los errores, ni vencedores ni vencidos.
Se ha escrito mucho y se seguirá escribiendo sobre la situación por la que ha atravesado el Partido Socialista en estos últimos meses y que ha desencadenado en un terremoto político dentro y fuera del partido. Las bases han hablado y han decidido quién nos representa en una elección sin precedentes en nuestro país, donde con libertad nos hemos vinculado mayoritariamente con otra forma de organizarnos y de construcción de un proyecto colectivo y alternativo, que nos permita reencontrarnos con los valores que siempre han supuesto la base de nuestra ideología y ocupar así el liderazgo de la izquierda en nuestro país, sin complejos y sobre todo con la mano tendida.
Esa osadía que deberá vertebrar con altura lo que la ciudadanía demanda y espera, en una nueva etapa que debe caracterizarse por la unidad y el diálogo. No hay tiempo que perder para recuperar la confianza y hacer del PSOE un potente y actualizado proyecto de izquierda y la alternativa de gobierno al PP. Las difíciles circunstancias que atravesamos nos obligan a repensar, hoy más que nunca, las actitudes políticas. Lo que es siempre pertinente para que tengamos puestos los pies sobre la tierra, ahora es indispensable para dar adecuada respuesta a las profundas desigualdades que a un ritmo vertiginoso se suceden en nuestras vidas.
Esa osadía está en no clasificarnos en grupos de ganadores o perdedores, pues no se trata de nada personal y así lo hemos entendido muchos y muchas, sino la prevalencia de un socialismo con las mayores dosis posibles de igualdad y libertad, de solidaridad y fraternidad, que siempre han sido y deben seguir siendo su columna vertebral.
No creo en el tutelaje continuo y sistemático de las bases, pero de ninguna base, ni orgánica, ni social. La autoridad moral que se tiene en cada momento es la que debe respetarse, y ser osados y osadas para exigir que esa autoridad moral sea siempre, siempre, respetada.
Con la pluma de Faycán.
Gregorio Viera Vega es concejal del PSOE en la oposición del Ayuntamiento de Telde.






























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