GREGORIO VIERA
Algunas veces, cuando paseo por una de las calles de Los Llanos, me abordan personas que quieren compartir un momento de charla, sobre todo de aquello que les preocupa en su entorno más inmediato, a veces sobre cuestiones políticas en general y otras tantas de como ven el devenir diario de la política municipal.
Cierto que algunas han aplaudido, y así lo exponen, nuestra salida del Gobierno. Otras no y, además, nos echan en cara el hacerlo en estos momentos difíciles reconocidos en todos los foros, dada la situación por la que atraviesa Telde.
Para mi sorpresa, en algunos casos secuestran la conversación para llevarla a su terreno con argumentos sacados de ciertos medios de comunicación, dando por válidos los cuentos y las opiniones más que los hechos. Este fenómeno que llamamos posverdad, que utiliza como arma más la mentira que la realidad, se lanzan al aire soflamas y medias verdades para hacernos creer que sus andanadas son certezas indiscutibles.
Cuando con argumentos puedo rebatir la incertidumbre creada en mi interlocutor, es cuando toman conciencia de la realidad a la que le han llevado. Esa duda o indecisión, inducida por maestros de la confusión, anida en muchas mentes que día a día son seducidas por distintos medios, intentando crear masa crítica para sus fines e intereses. No hay que ser un avezado lector, radioyente o televidente para percatarnos que su posverdad camina de la mano con la incertidumbre para crear toda clase de dudas y desconfianza en las propuestas políticas, económicas, culturales, sociales y de avance en una sociedad como la teldense, a caballo entre la capital cosmopolita y de una oferta cultural variada, y la zona turística por excelencia como lo es San Bartolome de Tirajana.
En esa interlocución generada a base de percepciones, deseos e incluso enfado ponen de manifiesto que la situación nos supera por intereses partidistas y no por interés general. Dejamos paso a posicionamientos catastrofistas que diariamente recorren las calles del municipio, aupados en una posverdad que a la postre y como está demostrado, es mentira o no se ajusta a la literalidad de lo anunciado. En este juego de hacer política y -la realidad está ahí-, juegan con los sentimientos, los anhelos, las ilusiones, de quienes creen y respetan a esta ciudad, arrancándonos la esperanza de hacer posible el cambio que necesitamos.
Hay que construir ciudad y se puede hacer desde el Gobierno o desde la oposición, eso sí, solo tiene que haber voluntad. Dos no pueden si uno no quiere y en política no se puede estar a verlas venir, al menos no va conmigo. No niego la evidencia pero eso es una cosa y otra sentarme a ver cómo pasa el cadáver de mis adversarios. No es que la ciudad no me lo perdone, no me lo puedo perdonar yo. Pareciera que estamos empeñados y empeñadas en que nada cambie, que sigamos siendo 27 concejales y concejalas que nos miramos el ombligo, sin un atisbo de enmienda, que preferimos escuchar los gritos de quienes se aprovechan de esta situación desde su atalaya.
La ciudad sigue viva, aunque algunos días y a determinadas horas esté desierta. No por ello debemos dejar pasar el tiempo de recuperar una identidad mancillada por quienes se han aprovechado de ella, utilizando torticeramente y para sus fines el nombre de Telde, la ciudad de los Faycanes, aprovechándose de la decencia ajena para esconder su indecencia. En cualquier tertulia pueden comprobar como quienes hacen daño a esta ciudad están todo el día despotricando de lo ajeno, no hablan nunca de lo propio, hasta feo estaría. No le importamos. Por qué entonces le ha de importar a usted sus lamentos, sus salidas de tono, sus miserias. Son estos los que crean incertidumbre y posverdad.
Con la Pluma del Faycán.
Gregorio Viera es concejal del PSOE en la oposición del Ayuntamiento de Telde.

























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