La gran mayoría de personas que deciden dar un paso adelante y participar en política, o al menos ese es mi caso, se nos llena la boca de palabras como: Democracia, representatividad, mayorías, diálogo, coherencia...
Hace un año el máximo órgano decisorio de nuestro municipio, a instancias de una moción presentada, se posicionaba en contra de del maltrato animal y más concretamente en contra de circos que utilizasen animales en sus funciones. Así, Telde paso de ser "Ciudad Amiga del Circo" a "Ciudad Libre de Circos con Animales".
En un primer análisis, ambos posicionamientos no son contrapuestos sino que pueden ser entendidos como que el segundo cumplimenta al primero. El problema realmente reside en que la gran mayoría de circos suelen tener animales en sus funciones y por ende, ser Libre de Circos con Animales limita mucho las opciones a otros circos, pero la cuestión aquí no es esa.
De aquel debate acalorado, con intervenciones entre el sonrojo y la demagogia de algunos concejales resultó el posicionamiento favorable a declarar nuestro municipio libre de circos con animales y consecuentemente a modificar el reglamento/ordenanza que regula este tipo de actividades. Hoy, un año después se repite la misma escena a pesar de haberse instado en su momento a la modificación del reglamento, o a la elaboración de uno nuevo.
Pensemos, un año de dejadez de funciones por parte de los/las concejales/as correspondientes que no han sido capaces o no han querido cumplir con lo exigido en nuestro santuario democrático municipal. Un año de pasotismo, postureo y sonrisitas enarbolando la bandera de la democracia para después traicionar lo que se termina decidiendo en un órgano que no se nos olvide, representa a la ciudad de Telde.
Seguimos pues con el mismo Reglamento que permite este tipo de actividades, aún con un posicionamiento plenario contrario. Incongruente, ¿verdad? Pues sí y mucho debido a que las mociones habiendo sido aceptadas incluso por unanimidad son solamente declaración de intenciones y posicionamiento político pero no de obligado cumplimiento.
Curioso es el dato, dicho reglamento establece que cualquier actividad similar a la que realizará el Circus Kaos deberá pagar unas tasas por la utilización de suelo público. Tasas que el año pasado no pagó el mismo circo acogiéndose a una moción que declaraba a Telde como "Ciudad Amiga del Circo". Incongruente, ¿verdad?
¿Por qué con el mismo reglamento se cumple lo dispuesto en una moción, pero no lo dispuesto en otra? ¿Acaso las mociones no eran simplemente posicionamiento político? ¿Se estaba yendo en contra del Reglamento al eximir del pago de tasas al circo? ¿Por qué una moción se cumple sin importar si va en contra del Reglamento y otra no por decir que va en contra del Reglamento? ¿No estamos ante el mismo escenario? Si a sabiendas de no ser posible jurídicamente, ya que las mociones no son de obligado cumplimiento, un cargo público toma una decisión no fundamentada, ¿estaría prevaricando?
Pues parece que entre la dejadez y el pasotismo se quedó la coherencia.
Guillermo Eugenio Ostolozaga es concejal del grupo de los no adscritos vinculados a Podemos en el Ayuntamiento de Telde.



























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