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Telde.- Las alarmas han saltado en el seno de Aguas de Telde. Esta empresa mixta, participada en un 50 % por el Ayuntamiento y que se encarga de la gestión del ciclo integral del agua en todo el municipio además de en Valsequillo, arrastra un desfase negativo entre sus ingresos y gastos de alrededor de 1,1 millones de euros. Una circunstancia que la entidad intentará enderezar sin que ello repercuta en el bolsillo de los clientes.
Aguas de Telde acarrea desde hace algunos ejercicios un desequilibrio estructural en sus cuentas de cerca de medio millón de euros. Un escenario que se ha ido capeando hasta el momento pero que ahora se ha visto agravado por dos condicionantes externos no previstos por la compañía.
De un lado, el importante incremento que el Cabildo de Gran Canaria aplicará a partir del 1 de enero de 2017 sobre la tasa que se cobra por el tratamiento de lodos procedentes de las depuradoras. Esta tarifa pasará de los 17 a los 57 euros por tonelada, multiplicándose por 3,3 lo que Aguas de Telde tendrá que abonar por este concepto.
Una de cal y otra de arena
El otro inconveniente deriva de un problema histórico de contaminación al que el Ayuntamiento de Telde y el Cabildo de Gran Canaria pusieron coto hace unos meses: los vertidos de aguas fecales que desde hace más de siete años se estaban produciendo en la costa de Jinámar, concretamente en la zona de Bocabarranco.
Para solventarlos, se optó por ampliar la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Jinámar, una infraestructura supramunicipal que pertenece al Consejo Insular de Aguas y de la que hacen uso Telde, Las Palmas de Gran Canaria, Valsequillo y Santa Brígida.
Pero entretanto se ejecutan las obras, se decidió desviar temporalmente parte del caudal a la depuradora de Hoya del Pozo –de la que es propietaria Aguas de Telde–. Esto supone que la EDAR de Hoya del Pozo tiene que procesar entre 1.200 y 1.400 metros cúbicos más cada día, lo que conlleva un sobrecoste por el propio tratamiento y por el consumo energético asociado. Y es que, como bien apuntaba la alcaldesa Carmen Hernández, “no contaminar es una responsabilidad, pero cuesta dinero”.
Con todo, juntando estos dos condicionantes, el coste unitario por la depuración de cada metro cúbico pasó en el año 2015 de 0,47 a 0,58 euros, en 2016 de 0,49 a 0,6 euros y las estimaciones que maneja la empresa proyectan que en 2017 aumentará de 0,49 a 0,7 euros. Con lo cual se produce un desfase negativo de 1,1 millones de euros entre lo que pagan los contribuyentes y el coste real de este servicio básico.
La alcaldesa descarta subir la tasa
Para hacer frente a esta situación, la salida más fácil pasaría por subir la factura del agua. Sin embargo, esta es una opción que, en principio, descarta el Gobierno de Telde. “Como alcaldesa y presidenta de Aguas de Telde me niego a explorar esa fórmula mientras no haya agotado todas y cada una de las opciones. Vamos a intentar que no repercuta en el bolsillo de los ciudadanos”, señalaba este jueves de manera tajante Carmen Hernández.
Cubrir con los beneficios y ajustar cuentas con el Consejo
Ahora mismo se contempla dos vías para reequilibrar las cuentas de la empresa. La primera, cubrir el sobrecoste con parte de los beneficios que genera la propia empresa. El pasado año, el volumen de facturación de Aguas de Telde fue de 15,1 millones de euros, con un beneficio neto de 568.009 que se repartió en dividendos entre el socio privado (Canaragua) y el propio Ayuntamiento.
La otra opción es algo más compleja y engorrosa. Dado que es Aguas de Telde quien desde hace años sufraga en solitario el mantenimiento de toda la red de tuberías y estaciones de bombeo que canalizan las aguas residuales que llegan a la EDAR de Jinámar (unos 80.000 euros al año) ahora se quiere ajustar cuentas con el propio Consejo Insular de Aguas y con los otros ayuntamientos que se benefician de esta infraestructura supramunicipal.
“No es justo y razonable que la ciudad esté costeando una infraestructura supramunicipal de la que se benefician otros municipios”, apuntaba al respecto la alcaldesa. Un planteamiento que también comparte el concejal de Aguas, el nacionalista Agustín Arencibia. “Además de sufrir el deterioro medioambiental por los vertidos y de asumir el sobrecoste de la derivación a Hoya del Pozo, estamos poniendo nosotros el suelo para ampliar la EDAR de Jinámar –unos terrenos que además son de un altísimo valor económico por su situación estratégica junto a la GC-1–. El cien por cien del sacrifico lo ha asumido Telde y ahora es de recibo que el municipio reciba una compensación”, manifestaba el edil.
El Ayuntamiento también le debe dinero al Consejo
La intención es lograr un acuerdo para que el resto de administraciones municipales comiencen a pagar a Telde cuanto antes, y con carácter retroactivo, por el mantenimiento de estas infraestructuras.
Sin embargo, en el caso del Consejo Insular de Aguas la cosa se complica. A su vez, este organismo tampoco ha liquidado a Telde, Las Palmas de Gran Canaria, Valsequillo y Santa Brígida lo que estos municipios le adeudan por depuración de aguas en el EDAR de Jinámar. Por tanto, ahora habría que sacar números y que a Telde se le descuente de esa deuda lo que ha adelantado.
“Entre una medida y otra, estamos en disposición de afirmar que el déficit se reducirá casi a la mínima expresión, con lo que no habría que subir la tasa a los contribuyentes”, concluía su explicación la alcaldesa Carmen Hernández.

























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