TELDEACTUALIDAD
Telde.- “Esta ciudad necesita tranquilidad, mucha tranquilidad y generosidad para administrarla, sin ataduras”. Esta es una de las reflexiones que lanza el concejal de Recursos Humanos, Gregorio Viera, en su último artículo de opinión difundido en la emisora Radio Faycán. El edil socialista opina sobre las sensaciones que se viven desde el Gobierno Local y si es conveniente o no “dejar correr el aire”.
La Pluma del Faycán
¿Dejar correr el aire?
Buenas tardes a todas y todos. Gracias por compartir una tarde más un comentario con otra visión, otros ojos, otra pluma. Hoy, “¿Dejar correr el aire?”.
Ante tanta incertidumbre por el devenir de la política en Telde y sobre todo por la conformación de una nueva mayoría, que a todas luces muchos y muchas la ven como la pócima que arregla cualquier situación sobrevenida, cuando sabemos que eso no es así, no se trata de mayorías, se trata de política, mejor dicho de hacer política con mayúscula. Esa expresión que se utiliza tanto y que la convierten por verbi gracia de la mediocridad que nos ampara, en una expresión manida. No tengo agarre al puesto, muchas veces me planteo dejar pasar a otro u otra esta responsabilidad, pero consideraba no hace mucho que tirar la toalla, era un síntoma de inmadurez política y que no daba todo lo que tenía que dar. En esa responsabilidad estamos y no es baladí, nos ha costado con luces y sombras poner algo de orden a una situación que a esta ciudad se le había escapado de las manos.
Queda mucho trabajo, se ha ido poniendo los cimientos para la construcción de la administración para esta ciudad que queremos y deseamos, claro que no siempre ajustado a los intereses de quienes representan a trabajadores y trabajadoras, pero siempre ajustado a la legalidad y los intereses de la ciudadanía. Algún día, con perspectiva, hablaremos de decisiones en el ámbito laboral cuestionadas por un lado y por otro, en ese momento, con toda la información sobre la mesa, cuando solventemos todas las cuestiones que nos encorsetan, en ese momento seremos capaces de explicar esas decisiones.
Esta ciudad necesita tranquilidad, mucha tranquilidad y generosidad para administrarla, sin ataduras, sin personalismos, sin facciones, con respeto, con prudencia, con lealtad, con mucha lealtad. Se que desde que asumí los recursos humanos no soy santo de devoción de casi nadie, sobre todo de quienes han manejado esta administración a su antojo, de quienes quieren seguir en esta situación permanentemente. Como les dije antes necesitamos mucha mesura, mucho respecto, no perder las formas, esta guerra abierta auspiciada muchas veces por intereses partidarios, no conduce a otra cosa que a una situación de incertidumbre, sobre todo en esos trabajadores y trabajadoras que lo hacen desde el compromiso, desde el buen hacer y profesionalidad, que muchas veces no se ve reflejado en lo cotidiano.
Muchas veces creo que hay que dejar correr el aire porque lograr que entiendan cual debe ser el compromiso de lo público es una lucha que me cuestionan de facto, sus argumentos los de siempre, “eso siempre se ha hecho así”, debemos dejar correr el aire?, soy un romántico empedernido que creo en lo público y el interés de lo público, por eso muchas veces no dejo correr el aire...
Con la pluma del Faycán...


























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