TELDEACTUALIDAD
Telde.- Consenso. Esa parece ser la máxima que ahora se ha impuesto entre los vecinos de Lomo Cementerio, el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Telde. Los cambios de tráfico en la zona, impulsados por la institución insular, habían devenido en más de un quebradero de cabeza en el vecindario. Hoy, tras atender las peticiones, las tres partes han acercado posiciones. Y parece que muchas de las reinvidicaciones vecinales van a ser finalmente atendidas.
Hasta el núcleo se acercó el consejero insular de Obras Públicas, Ángel Víctor Torres, acompañado por varios técnicos y una comitiva local compuesta por la alcaldesa Carmen Hernández y los concejales Alejandro Ramos (Obras) y Juan Martel (Tráfico y Movilidad) junto al jefe de Policía, Félix Ramos. Se vieron las caras con los residentes en la asociación de vecinos Bentejuí, y allí se les informó a estos últimos de cómo va el proceso de reordenación de la circulación en el barrio tras las quejas suscitadas. La charla, eso sí, arrancó con 40 minutos de retraso por problemas en la agenda de Torres, que acudió en la capital grancanaria al acto de minuto de silencio en repulsa por el atentado en Turquía convocado por su administración.
Ya en Telde, y entre otras cosas, los residentes señalaron su discrepancia con el traslado de uno de los pasos de peatones de la GC-100 hasta la altura de la cancha del barrio. Esta circunstancia se ha producido por imponderables, ya que la normativa actual impide que los pasos de cebra se ubiquen en puntos próximos a intersecciones para no despistar a los conductores.
Otra actuación que cosechó quejas fue la habilitación de una zona central en la carretera intransitable a través de un gran cebreado. Este gesto motivó el desplazamiento de los carriles hacia los márgenes de la vía, lo que a su vez se tradujo en la pérdida de aparcamientos, con el consiguiente daño para los comerciantes del entorno.
El Cabildo se ha comprometido hoy a reducir este espacio central para volver a reinstaurar las plazas de estacionamiento. Eso sí, tendrán carácter rotatorio para facilitar las transacciones en los establecimientos próximos. Y es que algunos empresarios afirmaron hoy que con estas modificaciones ejecutadas en los últimos meses han perdido más ventas que durante los peores años de la crisis, entre 207 y 2008. La merma ha sido de tal magnitud que muchos ya se estaban planteando trasladar sus comercios. Parece ser que esto finalmente no será necesario.
Relacionado con ello se encuentra la recuperación de un antiguo tramo semipeatonal que los vecinos utilizaban para caminar por los márgenes de la carretera y que ahora será nuevamente restituido.
Incomunicados
La tercera reinvidicación vecinal orbitaba en torno a los problemas de comunicación que se han generado entre los lados norte y sur de Lomo Cementerio al restringir los cambios de sentido a lo largo de la plataforma. Ahora se obliga a los conductores a ampliar recorridos hasta las rotondas de La Barranquera o la intersección de Cruz de Jerez, por lo que las demandas vecinales tendrán que ser revisadas a fondo y sólo será asumidas en caso de que no incumplan la normativa vigente.
En cuarto lugar, durante el encuentro también afloraron las quejas por el desplazamiento de otro paso de cebra. Se trata de uno emplazado cerca del IES José Frugoni Pérez, y que los vecinos quieren tener más cerca.
Por último, se debatieron distintas cuestiones referentes a problemas de visibilidad tras la incorporación, al entramado viario, de varios carriles de aceleración que han supuesto mayores dificultades para las entradas a la pasarela principal.
Motivo de estudio
El Cabildo respondió a los residentes que muchas de las medidas aplicadas estos meses son obligatorios por cuestiones de seguridad, aunque muchas veces el sentido común choca con lo que se dicta desde Bruselas. La institución insular avanzó que se asumirán todas aquellas peticiones del barrio que no colisionen con lo que marca la ley.
Tampoco se quedaron atrás los semáforos proyectos en este punto de la GC-100. En principio, son dos que irán dispuestos con pulsadores junto a los pasos de peatones y que, además, irán dotados de detectores de velocidad para colocar el rojo en las luminarias en cuanto los conductores sobrepasen los 40 kilómetros por hora, que es el máximo permitido. Su instalación se acometerá en el tramo final de los trabajos.
Y es que un problema de última hora relacionado con la empresa adjudicataria de la intervención y los tribunales también ha tenido su particular incidencia en el barrio. Se espera que en dos meses esté resuelto y que este trabajo sea reasignado mediante un contrato de carácter insular, que también incluirá un pequeño proyecto en La Aldea. Mientras este hecho se produce, el Cabildo ha anunciado que realizará un diagnóstico sobre el comportamiento de los vehículos y peatones en Lomo Cementerio.
Torres no quiso dejar pasar la ocasión para recordar que el desembarco de la institución insular en esta esquina de Telde ya estaba prevista en 2008, si bien el proyecto permaneció durante seis años durmiendo el sueño de los justos en algún cajón. En 2014 se retomó, y los tractores no llegaron a la carretera hasta comienzos de este año, merced a una inversión de 156.000 euros.

























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