TELDEACTUALIDAD
Telde.- El concejal del área de Cementerios del Ayuntamiento de Telde, Agustín Arencibia, ha reiterado que su departamento introducirá cambios en el reglamento que regula los camposantos para evitar las desigualdades entre los entierros y condena al “olvido” a los indigente fallecidos, tal y como denunció en el Pleno el portavoz de UxGC, Juan Antonio Peña. Se hará durante la fase de exposición pública para la presentación de alegaciones, tal y como adelantó el pasado viernes TELDEACTUALIDAD.
Arencibia ha señalado a C7 que este proyecto se aprobó en octubre pasado y que, por saturación de expedientes, no se llevó a Pleno hasta marzo. “Fue por urgencia y la oposición no dejó que se debatiera”. Al final entró en el de abril, que se celebró el pasado viernes. “Haremos cambios, podrán identificarse y recuperar los cuerpos”.
Y es que el nuevo reglamento de cementerios, tal y como denunció Peña en la sesión plenaria del viernes, manda a la 5ª fila de los nichos a los enterrados por beneficencia, les niega derechos y hasta el nombre, ya que no puede constar datos en las lápidas.
Figura así en las páginas 51 y 52 de las 59 que tiene este proyecto de reglamento que ya fue aprobado de forma inicial en el último pleno del Ayuntamiento y que ahora será sometido a un periodo de información pública, por lo que aún no está en vigor. En el capítulo VI, donde se habla de las inhumaciones de beneficencia y osario general, los artículos 145, 146, 147 y 148 modifican sustancialmente el reglamento en vigor y, entre otros cambios, mandan a la quinta fila de la columna de nichos a los beneficiarios de entierros sufragados por la administración, les impide contar con una lápida o epitafio que identifique al finado salvo las iniciales PM (Patrimonio Municipal) y niega incluso el derecho a los familiares a recuperar el cuerpo.
Fue el portavoz de Unidos, Juan Antonio Peña, quien reparó en estas disposiciones en el Pleno y quien las ha denunciado por considerarlas “medidas discriminatorias” que no se justifican por parte de una administración pública. Hasta ahora, en el reglamento en vigor, que data de 2003, los enterrados en sepulturas benéficas se van inhumando allí donde haya un nicho libre, se les permite disponer de lápida propia y sus familias pueden recuperar sus cuerpos siempre que, pasados cinco años, no hayan ido a parar a la fosa común.
Desde el Gobierno local no comparten la tesis de que por ubicar a los enterrados en la quinta fila se les esté discriminando. «Estos entierros suelen ser de personas que mueren solas y no tienen familiares o no están cerca, por lo que se ha decidido ponerlos en la última fila para que no les quiten sitio en el resto de los pisos a otros de familias que sí acuden a menudo a atender las lápidas», explicó el edil del área, Agustín Arencibia.
En todo caso, mostró su más absoluta disposición a introducir cambios tras el periodo de alegaciones y confesó su extrañeza por el hecho de que ningún grupo, incluido Unidos, aprovechase el periodo del que disfrutó la oposición para presentar sugerencias, en octubre pasado, y contribuir así a mejorarlo.

























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