Parece que Herminia se va marchando, pero no por eso deja de verter lágrimas sobre nuestras islas, es como si le costara marcharse!
Yo ya recogí toda el agua que pude, los depósitos de 500 litros, el de 200, el de 100, y todos los baldes, cubos o cacharros de 15 litros, que, en su día, se vendían en la ferreterías llenos de pintura.
Tengo agua para mis plantas y huerto, al menos, para un en mes.
Así que, lo que es por mi, te puedes ir Herminia, y gracias por regar los campos y llenar las presas, gracias por no haber venido de la mano de Eolo, gracias por habernos proporcionado unas bellas postales de cascadas, de ríos color café con leche, de riachuelos de aguas limpias, y, dentro de un par de semanas, ver brotar una amplia paleta de verdes en nuestros campos.
Gracias por permitirnos ver esas imágenes de las gavias de Fuerteventura, rebosantes de agua.
¿Sabes, Herminia? Es que los canarios no estamos acostumbrados a tanta agua, a tanto cielo gris, echamos de menos al Sol, a nuestro inmenso cielo azul, a nuestra bóveda celeste llena de rutilantes estrellas en las maravillosas noches de nuestro Continente.
Tampoco nos gusta ver nuestras bellas playas cerradas al baño, con aguas color café con leche, y, por si fuera poco, contaminadas, por el arrastre de aguas fecales.
Adiós, Herminia adiós.
Manuel Fernández Sarmiento (Mafersa) es ciudadano de Telde.






























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