El mes de septiembre comienza con una vitalidad tal que sobrepasan las mareas del Pino, y ya apenas recordamos nuestros días de descanso.
Se nota que la precampaña ha comenzado y las actuaciones de postín y los comentarios de los actores políticos se recrudecen con promesas electorales. A ritmo vertiginoso van los hechos, en huida hacia delante, tratando de no hablar de lo que se avecina, de la recesión y de la grave crisis económica que para este otoño anuncia Europa.
Ante el descalabro al que nos precipitamos es de agradecer la propuesta de Yolanda Diaz, la única esperanza que nos queda a la izquierda, la dama roja quiere topar los precios de los productos básicos en las grandes cadenas de distribución y poner un precio mínimo a la cesta de la compra para no condenar a miles de familias al hambre y la carestía.
Pero, cuando ya estoy emborronando el artículo, oigo las noticias y escucho la homilía del obispo en la fiesta de Teror aterrorizando a padres y cristianos sobre las malas mujeres, niñas aún que abortan y morirán por esta causa. Amén. Y del estupor paso a la rabia porque recuerdo que hace días apareció en la cadena SER los testimonios de las víctimas de abusos sexuales del párroco de Tejina, en Tenerife. Ya nos hubiese gustado a todos, creyentes o no, que su discurso ante las cámaras, el único día que puede ser escuchado por toda Canarias, hablase sobre la monstruosidad, palabras del Papa, de lo que supone abusar sexualmente de un menor. O si no fue capaz de romper con sus palabras el silencio, al menos se hubiese agradecido que recordase a los empobrecidos y a los que sufren en Canarias.
La actualidad, como les digo, se precipita sin descanso, se sucede de forma tan tumultuosa y enérgica que cuando vas a escribir sobre las justas demandas de los padres y madres ante el precio de los materiales escolares y excursiones, un producto básico, también esto de la cultura, y de la necesidad de que se incremente esta partida en educación, va y se nos muere la Reina de Inglaterra. No comments.
Y como todo en la vida no es solo escribir, te levantas un día cualquiera para ir al trabajo y los demonios se te encienden cuando conduces por la carretera secundaria de Telde, para no coger autopista, y compruebas la calzada llena de baches como cráteres, barrancos sucios y barrios abandonados, y en esos instantes lo olvidas todo, y solo piensas en cómo sortear los agujeros de la calzada y llegar ilesa al trabajo.
Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura y escritora.






























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