Hace días que llevo pensando sobre lo que quiero escribir, pretendía, espero haberlo conseguido de alguna forma, no ser derrotista, ni mostrar y extraer una serie de datos que nos señalan una realidad deplorable y lacerante. Y precisamente por eso, porque quería hacerlo de una forma positiva, ya que como nos anuncia la música tradicional en los supermercados, se acerca el día de Canarias, estuve cavilando esto.
Pero para optimismos ya está el vicepresidente del Gobierno en esta columna de al lado y (desmentir los datos que nos sitúan en la cola no sólo de España sino de toda Europa en número de desempleados (el paro juvenil es sangrante) o para desmentir que el turismo compensa, dado la naturaleza precaria de este sector (ya nadie quiere ser camarero). Tampoco quería hablar de la pobreza, de la exclusión, de los servicios sociales desmantelados bajo la tutela de políticos incompetentes, ni de la sanidad, ni de las carencias hospitalarias (seis meses de espera para acudir al oncólogo en Lanzarote) ni de los terribles problemas que nos acechan si la tasa verde de Europa se impone y hace encarecer los transportes y los productos básicos, dependientes como somos del exterior; ni de las grandes alianzas que se acuerdan sin nuestra presencia como instrumento de la OTAN.
No quería hablar de nada de esto, pero sí del día de Canarias y de nuestra gente.
Una vez leí en unos paneles en la carretera de un pequeño país, en el extranjero, el siguiente lema: “nuestro mayor talento es nuestra gente” y esto me llevó a pensar en lo acertado del lema y que también se podía aplicar a nuestra gente.
La semana pasada y con motivo del día de Canarias, acudí con algunos alumnos de 2º de bachillerato a Radio Faycán ( https://fb.watch/dhDW4B-4iR/) para que los estudiantes debatiesen sobre los principales problemas sociales, políticos y económicos de Canarias.
Estaría bien que algunos escuchasen a estos jóvenes, sobre lo que piensan de qué es para ellos Canarias, de las pobres expectativas de estudios que tienen en estas islas fragmentadas, demandaban estos chicos una mayor proyección de Canarias al exterior y conocer su historia. Para ellos es insuficiente la hora lectiva que se imparte en los Centros educativos (y que nuestra querida consejera de Educación quiso eliminar como obligatoria para dejar como optativa) y demandan conocer su cultura (la asignatura de literatura es opcional en bachillerato).
Nuestros jóvenes reclaman saber más de su cultura, de su idiosincrasia, fuera de los tópicos típicos de papas arrugadas, gofio y timples. Demandan una enseñanza integrada y una inmersión en su propia cultura y su historia.
Los jóvenes tienen mucho que decir, sólo hace falta que alguien escuche su voz, quizás podamos aprender algo de ellos.
Todos los días veo jóvenes talentosos, creativos, el germen capaz de crear un futuro mejor si los dejamos, porque ellos, su talento, son nuestro mejor patrimonio.
Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura y escritora.


























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