Ingenieros, informáticos, biólogas, veterinarias, médicos, arquitectos, periodistas, filólogas, son algunas de las carreras que eligen y estudian nuestros jóvenes. Sin embargo, el mercado de trabajo en Canarias demanda vendedores para tiendas, administrativas, personal de limpieza, camareros y peones de construcción.
Este desfase entre lo que desean y estudian nuestros jóvenes y el mercado laboral que encuentran en su tierra genera no sólo frustración en los propios jóvenes sino una pérdida de talento y de riqueza nacional irreparable. Conociendo estos datos publicados en la Provincia el 13 de febrero de 2022, comprendemos porqué el desempleo juvenil en Canarias es el más alarmante de todo el estado español, rozando un 60%. Este hecho, el que toda una generación de jóvenes, sobradamente preparados, en busca de empleo, en edad de dar lo mejor de sí mismo y con la preparación necesaria, no encuentren la oportunidad laboral en su tierra es un problema que nos debería hacer reflexionar a todos no solo por la pérdida de talentos nacional, abocados a salir de las islas par encontrar un trabajo acorde a su preparación, sino por la frustración que provoca en los jóvenes el hecho de tener que aceptar un trabajo por debajo de su formación académica.
Este desfase entre la demanda y la oferta laboral es una consecuencia más de la inmovilidad de nuestra economía. El tejido productivo en Canarias no ha cambiado nada desde hace más de diez años, seguimos instalado en el sector servicio, comercio y transporte. Canarias sigue estando en el tren de cola de todo el estado español en investigación, desarrollo e innovación(I+D+I) siendo la comunidad que menos invierte en diversificación y en innovaciones tecnológicas. El peso del sector turístico, y empleos de servicios, con comercios y transporte son las ofertas que se ofrecen a nuestros jóvenes, sectores todos donde los suelos son más bajos, y por ende en las islas, los más bajos de toda España.
Esto traerá consecuencias futuras incalculables y nos debería hacer reflexionar sobre el modelo de sociedad que queremos construir, una generación de jóvenes desencantados que deben salir fuera de las islas para encontrar un trabajo acorde a su formación o una sociedad servil, inmovilista, dependiente de un mercado, volátil como se ha demostrado en la pandemia, y con pocas expectativas de futuro.
Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literaratura y escritora.

























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