Niñas. Muchas de ellas de Centro de Menores, procedentes de familias desestructuradas, de vivencias traumáticas e inimaginables, adolescentes vulnerables a la que la vida ya les había puesto un camino difícil y a las que depredadores embaucaban y explotaban sexualmente.
Sucedió en Canarias. Sigue sucediendo, porque siempre habrá desaprensivos y gente sin escrúpulos que se aprovechen de las personas en situaciones desesperadas. Hombres que han perdido su condición de ser humano para convertirse en fieras, en depredadores que alimentan su podredumbre con la inocencia de los niños.
La prostitución, la explotación y dominación del ser humano es un atentado contra la integridad y los derechos humanos, pero la prostitución infantil es aún más lacerante y corrosiva porque nos da un reflejo del grado de sociedad en que nos hemos convertido.
La miseria y pobreza es un reclamo para gente despreciable que ha perdido el respeto a sí misma y al otro. El caso 18 lovas ocurrido en Canarias nos apela a todos, como sociedad, porque ocurrió aquí, porque el empresario más importante de Canarias, una de las cien personas más ricas de España según la lista Forbes, Eustasio López, marca Lopesan, dueño y señor de hoteles por todo el mundo y de Constructoras Canarias va a ser procesado por este caso.
Sin embargo, el silencio en los medios ha sido la noticia más preocupante, solo algunos periodistas y medio nacionales se han hecho cargo de la misma. La dignidad importa poco cuando hay mucho que perder, miles de euros en publicidad o los favores de quienes manejan los hilos de la economía canaria.
El silencio nos hace cómplice. Callar, mirar hacia otro lado cuando agreden a una persona, cuando se prostituye a menores, nos deberían golpear y hacer reflexionar sobre la sociedad que queremos. Nadie debería permanecer callado ante esto.
sin embargo, algunos piensan que el juicio quedará en nada, que hay muchos millones por medio y demasiados intereses para que tan alto empresario caiga en el descrédito. La peor de las situaciones sería esta, que nadie afease o rechazase estos actos lamentables, que ningún político, empresario o periodista se postulase, y lo que se trasmitiese a la sociedad es que el dinero lo puede todo, incluso comprar la inocencia de adolescentes desamparadas.
noticia aparecida estos días, nos ha dado una brizna de esperanza: que un juez vea indicios para que se celebre el juicio es una buena noticia. Quizás aún podamos tener una posibilidad, la que no tuvieron las diecisiete menores prostituidas, de resarcir o de rechazar la violencia y el abuso de poder con los más débiles.
El caso de las 18 lovas nos hace creer en la justicia, no así el silencio mediático que se ha cernido sobre la misma.
Alguien dijo alguna vez que la libertad es saber que no hay nada que perder. Pero al parecer en Canarias hay todavía demasiadas personas públicas, entidades, organismos, medios de comunicación y periodistas que tienen mucho que perder. La dignidad no, esa ya la han perdido con su silencio.
Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura y escritora.


























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