Amigos lectores-as, el 8 de Diciembre celebramos la fiesta de la Inmaculada Concepción recordando mi niñez en aquel pueblo de Jinámar al que muchos llamaban en aquellos años "Rusia la chica".
Sí, allí fue donde aprendí a hablar, a correr, a tirar piedras y a hacer chicle con leche de tabaiba dulce. La Virgen Inmaculada tenía siempre para mí un algo encantador estando de párroco D. José Pérez Mendoza, el hombre que puso una escuela donde nos enseñaba gramática, matemáticas y nos animaba a caminar con los diez mandamientos.
Les aseguro que cuando entraba en la Iglesia, entonces con sólo una nave, yo siempre miraba con cariño a la Inmaculada, imagen del siglo XVI, aquella que está encerrada en urna teniendo al Niño en sus brazos. Así mismo también rezaba a la Virgen sin niño, a la que el pueblo siempre saca en Procesión. ¡Cuántos recuerdos me vienen siempre que visito la preciosa Iglesia!
Sí, aunque ya los compañeros de la época estamos cerca de los 80 años, no me olvido de aquellos buenos amigos de escuela como Juan, el hermano de Isaac el mudo, Marcelino Tejera, Juan Pérez, Pepe Fleitas, que fue el que me dijo una vez: "Paquillo, rézale bien a nuestra Virgen porque ella es la mejor artista de toda la creación".
Sí, amigos lectores-as, confieso que tuve una infancia feliz en aquel bendito pueblo de Jinámar que hizo historia en mi vida ya que también fue allí donde me gustaba mirar para las muchachas bonitas e ir con los amigos a visitar la famosa Sima. Sí, fue en esa bendita tierra donde la Virgen me echó el “guante” para que yo fuera sacerdote.
Les deseo a todos el día 8 una feliz fiesta de la Virgen Inmaculada.
Francisco Martel es sacerdote y párroco.


























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