¿No les ha pasado alguna vez, que si en un día les va súper bien las cosas o tienes momentos inesperados muy agradables se asustan? Es como si no pudiera ser posible ser feliz. Se puede llegar a pensar “me va a pasar algo malo, porque tanta felicidad no es normal”. ¿No les ha pasado? Tenemos tan poco tiempo de super alegría que cuando ocurre, nos asustamos.
Nos aplasta como una loza el COVID, el ERE, el miedo, la incertidumbre, la pena de ver tantos comercios cerrados, con el acompañamiento de que no podemos mitigar nada de estos acontecimientos con un simple abrazo apretado que nos dé mimo y cariño.
Hoy en la playa vi a un niño que tenía entre diez y doce años, yo no lo conocía de nada, era el sobrino de una amiga mía, me dio un abrazo inesperado y apretado que me dieron ganas de llorar. Según me dijo mi amiga, a Néstor -que así se llama-, le encanta dar abrazos apretados. Estamos tan necesitados de ese cariño natural que brota, como el abrazo de Néstor, que, como sabemos que no lo podemos dar, ni recibir, cuando pasa te quedas que no sabes cómo responder.
¿Nos quitaremos algún día esta mascarilla que nos tapa el alma? El dinero es necesario, es un intercambio para conseguir a veces cosas vitales, pero también mata el desamor, la apatía, la falta de sensibilidad… ¿Tenemos que hacernos una PCR para dar un abrazo?
Hoy me ha dado uno Néstor, me sorprendió como algo que no puede ser, pero, los dos o tres segundos que duró me alegró el día entero.
Gracias Néstor.
Ana Chaceta es poeta y escritora.
https://cuentosdelaabuelitaana.blogspot.com/


























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