No soy nadie para aconsejar, pero este consejo me lo agradecerán. Si se suben a un Salcai -en concreto me refiero a la línea directa 91, Las Palmas Arguineguín, o viceversa, que es la que yo uso-, les aconsejo que se lleven una manta para que vayan abrigado durante el trayecto.
Cierto es que estamos en verano, que (según el chofer, esa guagua no tiene ventana), -la verdad es que no fui capaz de comprobarlo por no moverme-, pero lo que quiero decir es que, el aire acondicionado lo tienen a tope. ¡Señores, esa guagua es una verdadera nevera! No hay quien lo aguante.
Hoy tuve que ir a Las Palmas y lo mismo la ida que el regreso a Arguineguín fue horrible. Yo suelo llevar una pashmina, pero eso no es suficiente, la próxima vez tendré que llevar una manta paduana o algo parecido. Es insufrible. Son las diez y media de la noche, hace como hora y cuarto que llegué y siento como me duele el pecho, porque el aire acondicionado me sienta muy mal.
Me he tenido que poner un pijama abrigado, una bebida caliente, toda la medicación y rezando para no coger una pulmonía. En el regreso de hoy, una chica -por su acento parecía cubana- le decía al chófer esto: “por favor chofer, baje el aire que está demasiado fuerte, tengo frialdad, tengo mucha frialdad”. Me imagino que le estaba diciendo que tenia frío. El chofer le dijo que en invierno si, pero que como la guagua no tenía ventana, pues que no, así que la chica se quedó protestando, diciendo que eso a ella la enfermaba, pero ni así hubo manera. No sé por qué, me da la sensación de que ese aire no le llega al chófer, sino que es solamente para el pasaje. La próxima vez me fijaré.
Recordé que en un viaje que había realizado yo con anterioridad, habiéndole dicho lo mismo al chofer este me contestó: “señora, con la mascarilla me asfixio, siéntese en la parte de atrás de la guagua que no hace tanto frío”, eso hice, pero aún así el frío era latente. También puede comprobar que, por lo visto, el que tenía que ir a gusto en la guagua era él, el chofer, los demás, los pasajeros, teníamos que aguantar 50 minutos ir en una nevera. Pues como decía, al recordarlo esta última vez, aproveché, y en la parada del aeropuerto me cambié de sitio y me fui al final. Cierto es que debe de ser por el motor o por no sé qué, el frio no es tan intenso, pero, sigue siendo frío. Cuando llegué a casa, tenía los botones del vestido, el metal del bolso y el alma helada.
Ojalá esto llegue a oídos de alguien que ponga solución. Yo entiendo que, si hace calor, “un poco” de aire acondicionado no viene mal, pero, siempre que no haga daño. Es que es insufrible, tanta frialdad no puede ser bueno para nadie.
Me gustaría pensar que esto no le traiga malas consecuencias a ningún usuario de dichas guaguas, porque no me extrañaría nada, que más de uno se llevara para su casa una enfermedad.
Háganme caso, si se suben a un Salcai, vayan preparados, más vale prevenir, que curar.
Ana Chaceta es escritora.


























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