Puede que, al vivir en la ciudad donde hay tanta luminaria, se me olvide a fuerza de no verlas que las estrellas existen. Cuando tengo oportunidad de ver un cielo estrellado me quedo anonadada, entusiasmada contemplándolo. Cuantas pequeñas estrellas brillantes hay en nuestro universo personal que la mayoría de las veces no las vemos porque una luz artificial mucho mas intensa nos las tapa.
Hay muchos seres a nuestro alrededor que a lo mejor no tienen esa luz de neón que destaca, pero son tan radiantes como una estrella, brillando con su luz propia. Me alegra muchísimo encontrarme con ellas en mi camino, igual que cuando veo ese cielo cuajado de estrellas.
Claro que es necesario tener el corazón y el alma bien abiertos para cuando esto sucede, para valorarlo, porque aporta una alegría inmensa.
A veces, a base de golpes y otras de manera fortuita, aprendemos a sobrellevar la vida, por eso creo que es tan importante fijarnos bien de lo que compone nuestro universo, y ver esas pequeñitas estrellas que pululan a nuestro lado. Con seguridad, harán que agradezcas el vivir.
Ana Chaceta es escritora.


























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