Por una vez, y sin que sirva de precedente, todos lo políticos canarios parecen estar de acuerdo en demandar medidas específicas para Canarias. Ahora más que nunca es necesario abandonar las diferencias políticas para remar todos en la misma dirección. Canarias, por su especial idiosincrasia, porque su economía y estructura social ha venido determinada por una excesiva sujeción al turismo y al exterior, será de las últimas, sino la última Comunidad Autónoma, en salir de esta crisis humanitaria.
Hemos seguido esta semana con especial interés cómo descendían en Canarias las cifras de contagiados y de fallecidos a causa del Corona virus y como las altas de enfermos aumentaban en más de un centenar en el trascurso de la semana. Los resultados han sido muy esperanzadores en Canarias. Hemos visto, además como expertos del Comité de crisis, como Luís Serra, aconsejaba un trato diferenciado a Canarias por las especiales características de su población, muchos de ellos con patologías que podrían acentuarse con el confinamiento y la poca actividad, como la obesidad o las enfermedades cardiacas. Además, por nuestra especial singularidad geográfica y sanitarias, todavía no se ha llegado en ningún momento al colapso hospitalario.
Por todas estas razones y porque Canarias no tiene industria y sí una economía dependiente y fluctuante a los vaivenes del turismo, difícilmente rescatable este año, deberíamos salir antes del confinamiento si no queremos morir de hambre.
Creo que fue Aristóteles quién dijo que no había mayor injusticia que tratar igual a los que son diferentes, es cierto. Nuestro territorio, insular, fragmentado, dependiente de una única industria, el turismo, es diferente en la estructura económica y social a las otras comunidades y, por lo tanto, debería ser tratada de forma diferente.
Esperemos que el gobierno central tenga la sensibilidad para ver y actuar a tiempo y nuestros políticos estén ahora a la altura para reclamar lo que nos pertenece. No sólo porque hay más de 100.000 canarios que no recibirán ayudas de ningún tipo, producto de la economía sumergida o trabajos en negro sino porque lo que realmente se puede colapsar son los servicios sociales, ya desbordados por la petición de ayuda de miles de familias.
Urge pues usar el superávit de los bancos, dinero de los canarios y canarias, urge demandar mayor capacidad de endeudamiento para paliar esta crisis social y económica que amenaza el equilibrio siempre frágil de las islas. La cuerda, que siempre se rompe por el lado más débil está a punto de romperse. Es tarea de todos, de los gobernantes, de saber comunicar y hacer pedagogía para explicar nuestras singulares diferencias, y del gobierno de España, de tener capacidad de miras y aplicar un calendario diferenciado a todos los canarios.
Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura y escritora.


























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