Amigos, permítanme que en esta semana les escriba sobre el grupo Gen Verde que este Lunes día 2 de Marzo actúa en el Colegio de los Jesuitas de Vegueta y que estará en nuestra isla algunos días.
Estoy seguro que el título de hoy despertará curiosidad en algunos lectores-as que han oído hablar algo de los Focolares, movimiento que fue fundado en Italia el año 1949 por la joven Chiara Lubich que decía que aquellos jóvenes eran como hojas en blanco en las que el “Carisma de la Unidad” podía escribir sus palabras llenas de novedad evangélica que asombraba a muchos de los que se les acercaban.
También decirles que, en medio de aquel grupo bien cohesionado, irrumpió la gran figura de Giordani, hombre a quien gustaba llamarse “cristiano ingenuo”. Sí, él fue como un gran profeta que sembró la grandeza del Carisma de la Unidad a los primeros Focolarinos-as y al Movimiento naciente que estaba destinado a toda la Humanidad.
Amigos-as, la llama de la Fe tuvo su buen fruto produciendo los primeros contactos con gente de Iglesia, con algunos sacerdotes y religiosos que habían intuido la novedad que aportaban las “Chicas Fokolarinas” de Trento. Ellas vivían con mucha Fe aquella nueva espiritualidad nacida del Evangelio de Jesús, que encerraba una auténtica revolución teológica y social, hecha sobre todo para los Seglares casados y no casados.
Puedo confesarles que los que vivimos cercanos a la Obra de los Fokolares sabemos que, en aquel verano de 1949, empezó el periodo conocido como “Paraíso del 49”, que en realidad se prolongó a los dos años siguientes, pero cuya primera fase concluyó el 20 de Septiembre de 1949, cuando, en un folio con el membrete de la Cámara de Diputados que le prestó Giordani, Chiara escribió esa obra maestra que comienza con el ya célebre: “Tengo un solo esposo sobre la tierra: Jesús abandonado”.
Amigos-as, desde Telde Actualidad agradezco a este Movimiento y en especial a los 3 amigos sacerdotes que se han ido ya a la Casa del Padre, Santiago Pérez Mesa, Policarpo Delgado y Juan Socorro. Sí, ellos fueron los que me contagiaron con ese especial virus que da mucha fuerza para caminar… Mas tarde fue curioso que el amigo obispo Paolo del Brasil, hombre que bendecía siempre a los Focolares, me “pescó con arte” invitándome a ir a sembrar el Evangelio durante 6 años en aquel mundo Brasileño donde "con mis propios ojos" pude comprobar que “Allá” no había tantos salvajes como veo que hay por "Acá" donde veo que se aprueba el "Matar a los niños aun no nacidos, y Aniquilar a enfermos de edad".
¿Me pueden decir, Uds. amigos lectores-as de Telde Actualidad, dónde están los Salvajes hoy día? ¿Es que no habría que hacer para todos ellos unas Cárceles especiales y darles sólo una comida por día?
Francisco Martel es sacerdote y párroco.
























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