Amigos lectores-as, el 31 de Enero es día de S. Juan Bosco, fiesta que recordamos con gusto todos los alumnos-as salesianos-as que pasamos años en el bendito colegio de Las Palmas que está en Ciudad Jardín. Sí, fue allí donde yo fui “pescado” al sacerdocio pasando luego al Seminario de Las Palmas que estaba en la calle Dr. Chil, en Vegueta.
¡Qué bellos tiempos aquellos en los que jugábamos al fútbol los compañeros Carreño, el Pulguita, Prudencio, Fernando “el Ramallets” y Paco el “Trompeta” de Santa Lucía.
Amigos lectores, para mí siempre es una gran alegría el ver que hoy los salesianos están presentes en más de 130 países donde desarrollan con maestría más de 7,000 obras sociales que abren camino de futuro a millones de jóvenes. ¡Con qué gusto aun recuerdo aquellos buenos profesores como D. Luis Parrondo, D. Juan Domínguez, D. Basilio... y al gran Director D. Andrés Yung Encina, quien dando un día las “Buenas noches” puso en mi vida la “semilla vocacional”, mientras le cantábamos a la Virgen María: “Es María Auxiliadora dulce Faro de la mar, es la luz de mi alma desde que yo supe amar…”
Amigos lectores-as, ¿será verdad que hoy la educación toca sólo la cabeza pero no toca mucho el corazón de los alumnos-as? Sí, hoy tenemos un gran desafío frente a tanta telebasura, a tanto Wasap…
Permítanme en este escrito de hoy dar fuertes aplausos a los salesianos-as por su gran labor en el mundo educativo, estando presentes en más de 130 países donde se pueden contabilizar más de 7.000 obras sociales que abren caminos seguros a millones de jóvenes.
Les confieso que me huele mal la forma existente de educar ya que ello no llega al interior de la persona y eso es algo serio en el tiempo que vivimos. A los enseñantes les animo a no tener prejuicios a la dimensión religiosa y a que se acerquen a los grandes maestros de la educación para ver cosas buenas en pedagogos como Paulo Freyre y otros especialistas abiertos a los valores espirituales.
Permítanme, amigos lectores-as acabar el escrito recordando que este domingo, 26 de enero, celebramos la Jornada de la Infancia misionera que nos ofrece el lema “Los niños ayudan a los niños”. Sí, la Infancia Misionera es una escuela de formación en la Fe y en la misión para los niños de todo el mundo.
Francisco Martel es sacerdote y párroco.

























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