Nunca se fue del todo. Era feo, escuálido y no movía los labios al hablar. Parecía un muñeco articulado, una marioneta de un guiñol absurdo, por eso su hablar era desarticulado como lo haría un robot articulado.
Era el mediocre ideal, con la necesaria dosis de cinismo y una vanidad exacerbada. Un líder hábilmente fabricado por la derecha para representar sus intereses.
Mientras se mantuvo en el Gobierno, hizo todo lo que le ordenaron: envió a soldados a la guerra de Irak, mintió en el atentado de Atocha, en la financiación ilegal de su partido; casó a su hija con fastos reales y se rodeó de los mayores canallas y empresarios. Le faltó irse con el rey de caza. Cuando fue obligado a retirarse, se rodeó de un halo de prohombre, de conferenciante internacional, mientras sus asesores lo convertían en el Mesías esperado, y diseñaron su imagen de gran estratega, hacedor del milagro de la democracia española.
Y ahora vuelve a los escenarios: aparece en todos los programas televisivos dando su opinión sobre el actual estado político; lo entrevistan en todos los periódicos; le consultan, ya sin disimulos, como la cabeza visible y el líder indiscutible de una derecha rancia que nunca se fue.
El Mesías habla en todos los medios, sin mover los labios, sobre el orden Constitucional y la unidad de España. Su única estrategia política es la fuerza y sacar los tanques a la calle. Viene para incendiar más el bosque, y llama a reconquistar la cordura de un país que se disgrega. La Constitución es su bandera y “cierra España”; sabe que la derecha gobernará un día con los apoyos de su lado más moderado, Cs y Vox, su lado más extremista.
Aznar no llega porque nunca se fue. Pero regresa revestido peligrosamente de salvador de patrias y de sentencias grandilocuentes . Ya dice, sin mover los labios, que Vox es un partido constitucionalista, un partido racista, xenófobo, homófobo antifeminista, al que tiende sinuosamente la mano.
Casado, es sólo su holograma en la renacida derecha.
Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura.

























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