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La frustración social y la agresividad

direojed Sábado, 24 de Noviembre de 2018 Tiempo de lectura:

Son muchas las teorías y corrientes psicológicas que relacionan la frustración -entendida esta como la incapacidad del individuo para conseguir los objetivos propuestos- con la conducta agresiva.  Así, dentro del psicoanálisis, se considera  que la conducta agresiva  es resultado de un impulso interno del organismo, que se activa cuando a este se le impide conseguir la meta que pretende  alcanzar.

 

Posteriormente, otros autores, como Berkowitz, matizan que la frustración que se percibe  como justificable -aunque se mantiene como frustrante-  desencadena menos agresión que la frustración que percibimos injustificada. El mismo Berkowitz postula  que lo que la frustración produce es un estado emocional de ira, que tiene su expresión en una conducta agresiva.

 

Así, y siguiendo al psicólogo social  Leonard Berkowitz, es necesario tener en cuenta que lo que activa la frustración es un estado emocional de ira -más cuando el individuo o el grupo la percibe como “injustificable”-. Estado emocional  que, de ser muy intenso, puede desembocar en conductas violentas, tanto individuales como colectivas, ya que es precisamente ese sentimiento de ira el que provoca que algunas manifestaciones colectivas pasen de ser convencionales, a expresiva -donde se cargan del componente emocional de ira- ,   para terminar  realizando  actos violentos.

 

De esta forma, argumentando que la frustración social puede explicar la conducta violenta de algunos grupos, podemos entender  como una generación de jóvenes españoles -quizás los más preparados de todos los tiempos-, ante la frustración que les produce  un futuro poco esperanzador, puedan abrazar conductas e ideologías violentas y extremistas.

 

También, de igual modo, es posible que comprendamos la conducta  de algunos grupos de emigrantes, a los que las mafias le vendieron un paraíso y que luego se encontraron con un infierno, donde son explotados por otras mafias. Quizás así entendamos el comportamiento violento o desadaptado de las clases sociales más deprimidas. Incluso, es posible que lleguemos a entender la conducta violenta o nociva  de algunas personas que, devoradas por una sociedad consumista, se sienten frustradas por no alcanzar el estatus social o económico que esa sociedad consumista les exige.

 

José Juan Sosa Rodríguez es psicólogo clínico y escritor.

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