Amigos lectores-as, este domingo día 18 es la segunda vez que toda la Iglesia celebra el Día de los Pobres, iniciativa del Papa Francisco que nos anima a tener hacia ellos gestos de Cercanía y de Solidaridad, dejando de lado nuestros asuntos.
El señaló que “no es protagonismo lo que los pobres necesitan, sino ese amor que sabe esconderse y olvidar el bien realizado”. En este sentido insistió que aquel que se pone al servicio de los pobres “es un instrumento en las manos de Dios para hacer reconocer su presencia y su salvación” y que, por lo tanto, “frente a los pobres, no es cuestión de jugar a ver quién tiene el primado de la intervención, sino que debemos reconocer humildemente que es el Espíritu quien suscita gestos que son un signo de la respuesta y cercanía de Dios”.
El afirmaba que “la Jornada Mundial de los Pobres pretende ser una pequeña respuesta que la Iglesia entera, extendida por el mundo, dirige a los pobres de todo tipo y de toda región para que no piensen que su grito se ha perdido en el vacío”.
El Pontífice exhortó a repetir la experiencia de la primera Jornada Mundial de los Pobres, en la que “muchos encontraron el calor de una casa, la alegría de una comida festiva y la solidaridad de cuantos quisieron compartir la mesa de manera simple y fraterna”. Asimismo decía que, a partir del salmo 34, se puede “comprender quiénes son los verdaderos pobres a los que estamos llamados a volver nuestra mirada para escuchar sus gritos y reconocer sus necesidades”.
El animó a los cristianos de hoy a reflexionar sobre tres verbos que caracterizan “la actitud del Pobre y su relación con Dios”.
El primer verbo es “Gritar”, señalando que “la condición de pobreza no se agota en una palabra, sino que se transforma en un grito que atraviesa los cielos y llega hasta Dios”.
El segundo verbo es “Responder”.“La respuesta de Dios al pobre es siempre una intervención de salvación para curar las heridas del alma y del cuerpo, para restituir justicia y para ayudar a retomar la vida con dignidad”.
El tercer verbo es “Liberar” y el Papa indicó que “la pobreza no es buscada, sino creada por el egoísmo, el orgullo, la avaricia y la injusticia”.
Por último, nuestro piloto en la Fe invitó “a los Obispos, a los Sacerdotes y en particular a los Diáconos junto con las personas consagradas y con tantos laicos y laicas que en las Parroquias, en las Asociaciones y en los Movimientos hacen tangible la respuesta de la Iglesia al grito de los pobres, a que vivan esta Jornada Mundial como un momento privilegiado de nueva Evangelización”.
Francisco Martel es sacerdote y párroco.


























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