Amigos, desde hace muchos años que vivo en El Calero de Telde frente al colegio Esteban Navarro, y todas las mañanas disfruto oyendo y viendo a los pequeños alumnos-as entrar muy alegres a sus clases.
Confieso que siempre los pequeños me hacen recordar aquel suceso que tuvo S. Agustín cuando buscaba el camino de la Fe. Dicen que un día, viendo el hijo de Santa Mónica a un niño, que en la playa cogía agua con un cacharro y la llevaba a un hoyo, Agustín le preguntó: “Oye, pequeñín, ¿Qué estás haciendo? Y el niño riendo le dijo: “Agustín, ¿no ves que yo quiero echar el agua del mar en este hoyo?”. Y Agustín, sonriendo, le dijo: “Mi niño, me parece que tú no estás bien de la cabeza, ¿no ves que es imposible que el mar quepa en un pequeño hoyo? A lo que el pequeño con rapidez le dijo: “¿Agustín, y tú no ves que, por mucho que tú quieras, el misterio de Dios no cabe en tu gran cabeza?”
Amigos lectores, se dice que el gran santo pensaba encontrar la Verdad en el prestigio, en la carrera de estudios, en el poseer muchas cosas siguiendo las voces que le prometían felicidad inmediata... y luego se dio cuenta de su gran error. Sí, el mismo Agustín, en su libro “Las Confesiones”, nos cuenta que comprendió, en la búsqueda inquieta de la verdad, que él no era quién había encontrado la Verdad, sino que fue la propia Verdad quien lo había encontrado a él. Razón tenía Romano Guardini cuando afirmaba que “San Agustin percibió que Dios es Gloria que se arrodilla, Bebida que mata la sed, Amor que trae felicidad...Esto es todo y me basta”
Amigos-as de TeldeActualidad, ¿verdad que la Fe siempre es como una brújula que orienta a los que buscan la razón de su existencia para poder llegar un dia a la Meta?
Les dejo algunos pensamientos de S. Agustín que son como una luz que ilumina a toda persona que busca la verdad: “Debes vaciarte de aquello con lo que estás lleno, para que puedas ser llenado de aquello de lo que estás vacío”. “No salgas fuera de ti, quédate en ti mismo, en el interior del hombre habita la verdad”. Recuerda que “Lo que hayas amado quedará, el resto sólo será cenizas”. “Con el amor al prójimo, el pobre es rico; sin el amor al prójimo, el rico es pobre”.
Amigos lectores-as, visitemos en estos días el Santo Cristo de Telde y pidámosle para que no olvidemos a los pobres y para que nos aumente la Fe que es la que hace feliz a toda persona.
Ah, y de paso yo le pido a Él, como gran Maestro, que revise los Másteres- de muchos políticos “copiones-as” y que se pongan un traje de penitencia por el engaño que han hecho.
Francisco Martel es sacerdote y párroco.

























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