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El vertedero de plástico amarillo

direojed Lunes, 09 de Julio de 2018 Tiempo de lectura:

No es a los castellanos ni a los andaluces ni al resto a quienes están amargando la vida los políticos independentistas; es a los catalanes.

 

Los medios nos están metiendo el miedo en el cuerpo con la capacidad destructiva de los plásticos. En las redes aparecen vídeos que parten el alma con tortugas y peces y mamíferos marinos que agonizan enredados en plásticos. Nos enseñan islas formadas por la acumulación de toneladas de plásticos. Imposible no responder racionalmente desarrollando fobia al plástico.

 

Y he aquí que sales a la calle de cualquier pueblo, ciudad pequeña, mediana o grande de Catalunya y te sientes como una tortuga, un delfín o un pez cualquiera, asfixiado por miles de lazos amarillos de plástico. ¿Son bolsas de basura? Eso parece, lazos cortados de bolsas de basura amarillas colgando de todas las barandas de todos los paseos, de todos los cables de distintos usos que cuelgan, de las ramas de los árboles y de los arbustos; lazos de bolsas de basura industriales pegados a los muros, a las farolas, a los semáforos; lazos de bolsas de basura puestos a modo de bufanda alrededor de los cuellos de las estatuas de los próceres.

 

Miles, miles de lazos amarillos de plástico que amenazan convertir pueblos y ciudades pequeñas, medianas y grandes de Cataluña en uno de esos vertederos de desechos plásticos que están salpicando el océano Pacífico de islas de porquería. Uno no puede no acordarse del simple al que se le ocurrió la brillante idea de los lazos amarillos y de toda su parentela viva o muerta, por injusto que le parezca a la conciencia. Porque no hay quien pueda soportar tanto plástico sin desquiciarse y el desquiciamiento tiene que ser un eximente.

 

¿Para qué ese horror amarillo? Para recordar a los presos políticos, dicen, y para visibilizarles ante el mundo. ¿Y los catalanes que tienen que soportarlo? Que se joroben.

 

Jorobados vivimos desde que los políticos independentistas encomendaron a dos asociaciones especialistas en propaganda hacerles el trabajo sucio en la calle. Al mundo entero le importan un rábano las escaramuzas de los políticos independentistas catalanes y las consecuencias penales que se puedan derivar de su pataleo. Los políticos independentistas lo saben. Quienes están sufriendo las consecuencias de los pataleos, escaramuzas, declaraciones y gestos simbólicos  de esos políticos son los catalanes.  Por eso resulta indiscutible que a los políticos independentistas, Cataluña y los catalanes se la traen al pairo.

 

Si hay algún político independentista que se crea de verdad que, a base de convertir a toda Cataluña en un vertedero de lazos amarillos de plástico, van a excarcelar a los políticos presos por su desobediencia a la Constitución y el Estatut, para luego forzar al gobierno de España a conceder la independencia a Cataluña, es que ha caído presa del delirio en el que intentaba hacer caer a los ciudadanos. Cualquier político independentista que se encuentre en pleno uso de su facultades mentales sabe que la independencia es, hoy por hoy y por muchos años por venir, imposible. Lo sabe tan bien como cualquier persona mínimamente informada de cualquier latitud de este país y del extranjero.  Entonces, ¿por qué ensucian con bolsas de plástico su propia tierra? ¿Por qué emplean en planear estrategias para seguir retando al estado todo el tiempo en el que deberían estar gobernando para garantizar el bien de todos los ciudadanos?

 

Sólo hay una explicación posible y es la que doy en el artículo que escribí el 29 de junio y que adjunto al final.  No pretendo que sea una predicción de lo que ocurrirá mañana cuando se vean Quim Torra y el presidente Sánchez. Pero me atrevo a decir que la conclusión no va muy desencaminada. En cualquier caso, todos están de acuerdo en que mañana no habrá trato y que en la próxima reunión tampoco. Se trata de prolongar la situación hasta que los ciudadanos se harten de tener que vivir en un vertedero de plástico amarillo.

 

María Mir-Rocafort es analista sociopolítica y columnista.

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