El pasado18 de marzo de 2018, el pueblo ruso acudió a la cita de los comicios presidenciales; en dichas elecciones se elegía al Jefe de Estado de la poderosa Rusia, al cual se le otorga un mandato de seis años (2018 – 2024); tras el computo del 99,84 % de las actas escrutadas, arrojaría un resultado de un 76,66% de los votos a favor del actual presidente, es decir, los ciudadanos rusos con derecho a voto dieron su confianza absoluta al actual mandatario Vladimir Putin, líder incuestionable en dichas presidenciales.
El noble y sabio pueblo ruso, ha recompensado la buena labor desplegada por Vladimir Putin y su equipo, hasta tal punto que ha arrasado, nítidamente, al resto de candidatos que competían por la presidencia de Rusia; a pesar del despliegue de una espuria campaña de desprestigio y desgaste a la que fuera sometido el candidato ganador; dicha campaña, ha venido desplegándose por muchos sectores y círculos extranjeros e internos, durante años, contra la labor del presidente ruso Vladimir Putin, itero, pese a todo ese enorme esfuerzo mediático de descrédito, en un claro intento de devaluar la enorme labor de un personaje que ha logrado, con esfuerzo y arrope de un gran y comprometido equipo de gobierno, devolver a Rusia al lugar que por derecho propio le correspondía en la escena geopolítica mundial, tras el hundimiento de la República Soviética (URSS – 1989/1991) propiciado por la inicua política de desmantelamiento de la Perestroika de Mijaíl Gorbachov, que, entre otras, permitiría el desmantelamiento del Pacto de Varsovia sin el reciproco de su homónimo contrario, es decir, la OTAN.
Hoy puede afirmarse que la URSS, no fue destruida desde el exterior, que también, fue desmantelada mediante una intensa y estudiada planificación interna ejecutada durante muchos años; tal política fue ejercitada por un grupo, de número incierto, de traidores con la patria destacando, presuntamente, M. Gorbachov, con tal plan, se consiguió la aniquilación del Comunismo, pero no de Rusia.
Reiterar que el pueblo ruso ha sido capaz de reconocer el valor y esfuerzo de Vladimir Putin, y, pese a todo el amplio dispendio de medios arteros ejercitados, tendentes a desprestigiar la labor del gran estadista Putin; a la vista de los hechos, podrá afirmarse sin error alguno, que tal campaña ha resultado fallida; no obstante, el mal no ceja, siendo aconsejable mantenerse alerta contra toda manipulación de la realidad; insistimos, pese a todo no han logrado ensombrecer la labor de un Jefe de Estado como Putin, hoy, único con nivel o talla de estadista y no de mera mentalidad partidista, defensor a ultranza del modelo de Estado-nación; contribuyendo a un nuevo paradigma en el desarrollo mundial, que contribuye a reequilibrar las fuerzas en el juego geoestratégico, algo que resulta muy conveniente para frenar cualquieras imposiciones de carácter autoritario unipolar.
Sirvan estas pocas líneas, para ofrecerle una sincera enhorabuena al recién reelegido Jefe de Gobierno de Rusia Vladimir Putin, por el apoyo y reconocimiento, obtenido de la inmensa mayoría de sus conciudadanos en las elecciones presidenciales celebradas el pasado 18 de marzo de 2018.
La Unión Europea (UE) Continental jamás alcanzará la soberanía y el peso político apropiado, que le corresponde en la esfera de la geopolítica del poder mundial, en tanto no incluya en su seno a la gran nación Rusa, como país miembro de pleno derecho. Hasta entonces, la UE continuará siendo un grupo de naciones de segundo o tercer rango en el juego de la geopolítica global.
Juan F. Ramírez es abogado, investigador y analista político.

























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