Transitamos por la vida intercambiando noes y síes con las personas que nos rodean, léase aquí rodean con significado pacífico. Pero qué ocurre si injertamos, utilizando términos botánicos, un no en otra palabra. Cojamos, pongamos por caso, el sustantivo alcorque. Sí, ese agujero o cajete derredor de un tronco, ¡sin ánimos de ofender con tronco!
Pues hete allí el alcorque con el no sustanciado en alcornoque. Bien, si este u otro arbolito pasa de primaria a secundaria. Esto es crece y se ramifica. Ya tiene otro talante dentro de tal alcorque. De ahí la importancia y el cuidado que ha de tener uno con noes y síes. Pues tanto matan o dañan a seres de la botánica como a humanos. Y talante es de humano semblante, también oficio de talador…
Profundizando un poco en el alcorque o agujero por donde se han ido los dineros. Viajando a los orígenes, ¡ vamos ! Resulta que talante viene del palabro talantón, griego él. Servía para nombrar los platos de la balanza donde se pesaba mercancía.
Están los tiempos muy fríos como para ese viaje a la Grecia antigua. Volvamos al presente con una balanza y dos talantones o platillos politiquillos. En uno plantamos en otro podamos (favor de no confundir con plantemos y podemos…). Curiosamente la misma agrupación política en los dos platillos, antaño forestando y gastando billetes verdes para plantar los arbolitos. Hogaño conjugando verbo podar, prolongándose en el poder gastar y otros verdes, ¡enfadados! Es el resultado de no estudiar pros y contras ni planificar. Ahora los alcorques simples agujeros, de gasto inútil y peligro para los transeúntes.
¿Y el Talento?, bueno el Talento evolucionó de ser el peso aproximado del agua que llenaba un ánfora a convertirse en medida comercial también de peso; variando de los 26 kg. a los 58,9 kg. Más tarde unidad monetaria. La parábola del Nuevo Testamento le dio el actual significado como inteligencia y aptitud para los negocios, estudios o especialización.
La sequía nos priva del agua para el ánfora, así que no hay talento que valga ni alcornoque que sobreviva….
Nota.- El conocido como talento ático (porfa no relacionar con…) de aproximadamente 27 kg. Se dividía en 60 minas cada una de 60 siclos o de 100 dracmas. Había una relación directa entre peso y valor de las monedas.
A manera de corolario: mismamente, el dracma que mina nuestra tranquilidad es submúltiplo de la falta de talento de aquellos que ocupan el ático de sus sueños en vez de la realidad que camina por las calles….
Fernando Andrés Ojeda Pérez es ingeniero industrial y vecino de Telde.



























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.147