Amigos, el título de hoy me lleva a recordar al famoso psiquiatra brasileño Augusto Cury que hace pensar cuando escribe: "Nuestra sociedad se ha convertido en un gran manicomio global".
Sí, muchos sabemos que este hombre vende sueños para curar a un mundo enfermo y con tendencia depresiva en aumento. Seguro que los que lean su libro verán que él nos anima a vivir los sueños y a no conformarnos a una vida cómoda que para poco sirve.
A preguntas que le hicieron sobre cuál era su mayor ilusión, él decía que su gran sueño era “formar una red de personas que pensasen como una especie que tuviera Amor a la vida, a la humanidad y a la naturaleza”. Guri decía que él vendía coraje a los inseguros, Alegría a los que habían perdido la fascinación por vivir, sensatez a los incautos, y críticas a los pensadores”.
-También afirmaba que él todo lo hacía “estimulando a las Personas a que desarrollaran las funciones más complejas de la inteligencia como Pensar antes de reaccionar, trabajar la construcción personal, proteger la emoción y saber manejar los pensamientos”.
-A la pregunta ¿No crees que las personas reflexionamos poco sobre nuestros actos? – Guri nos dice que estamos viviendo en una gran paradoja ya que nunca habíamos tenido tanto acceso a la información– a través de la escuela, Internet y los ordenadores-, pero que tampoco hasta ahora habíamos tenido una gran masa de gente repitiendo las mismas ideas”.
-Ciertamente que el gran psiquiatra brasileño nos anima a “Aprender a extraer mucho de poco; a hacer de las pequeñas cosas un sol para nuestra existencia: un beso, un abrazo, un sueño, una aspiración, la anatomía de una flor…”
- A la pregunta que le hacían del porqué hay hoy tanta enfermedad, él nos dice – “El problema de nuestro sistema social es que nos estimula a vivir una vida exteriorizada, volcada para el mundo de fuera y no para los valores de dentro; Hay que saber dar sin esperar nada a cambio, entender que detrás de una Persona que nos hiere hay una persona herida”.
- También de forma elegante nos dice que “Los padres deberían aprender a ser brillantes con sus hijos, y la escuela debería formar a pensadores. A la misma vez afirma que los buenos padres compran regalos para sus hijos, pero los padres brillantes les hacen partícipes de su historia, les hablan de sus lágrimas y fracasos para que aprendan a llorar ya que de esta manera usarán los fracasos para conquistar sus sueños”.
Amigos lectores de TeldeActualidad les deseo que puedan vivir bien el Año Nuevo con los regalos de la serenidad, del valor y de la sabiduría como deseaban Bill y Bod, fundadores de Alcohólicos Anónimos.
Francisco Martel es sacerdote y párroco.


























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