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Gaudí te odia

Cojeda19 Domingo, 13 de Agosto de 2017 Tiempo de lectura:

Esta frase, en inglés, aparece pintada por todo el casco antiguo de Barcelona para disuadir a los turistas de visitar la capital catalana. En realidad, el turista lo lee así, "Turista, los catalanes te odiamos".

 

La turismofobia desentierra la peligrosa aversión que, en el pasado, sentían ante todo lo que venía de fuera: ideas, tendencias, revoluciones y extranjeros. No olvidemos que el lema del levantamiento de los españoles contra la invasión francesa-portadoras las nuevas ideas de la Revolución Francesa-era, "¡Vivan las cadenas!"

 

Muchos sudores y lágrimas nos han costado abrir este país al mundo exterior con su bagage de libertad, tolerancia y modernidad, como para permitir que los cachorros de la CUP vengan a resucitar el anacronismo de la involución que nos llevaría al aislacionismo internacional, el atraso y la miseria económica.

 

La paradoja es que los que fomentan el odio al turista-masivamente europeo- son los que se sienten mas europeos de todos los españoles, mientras los que vivimos "en el quinto coño" somos los que nunca hemos practicado el odio al extranjero. Al menos yo, en Canarias, nunca he visto ese odio sino todo lo contrario. Aquí siempre hemos dado la bienvenida a todos los de fuera conscientes que gran partede todo lo bueno que tenemos se lo debemos a ellos, ideas, tolerancia, cultura, progreso, modernidad y riqueza.

 

Es curioso que los partidarios de la turismofobia defiendan que el turismo no nos conviene porque la riqueza que generan se va fuera de España, lo cual es falso. Un simple análisis nos desvela que ese turismo da de comer a miles de trabajadores de hoteles, apartamentos, restaurantes, casas de coches de alquiler y muchos otros negocios locales. Así pues, el turismo genera riqueza para todos.

 

Lo que está ocurriendo en los países catalanes no sólo es un disparate sino un suicidio cultural, económico y político.

 

Gaudí no me odia y está muy contenta que millones de turistas cultos quieran ir a Barcelona a ver su obra, o al Museo del Prado de Madrid, o a la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria.

 

Y nosotros tampoco odiamos a los turistas porque son nuestros hermanos de otros países igual que ellos nos acogen con respeto cuando nosotros hacemos turismo.

 

Jaime Rubio Rosales es periodista y profesor.

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