Amigos, en estos días he leído la noticia fuerte del pequeño Charlie hospitalizado en Londres que ha levantando voces contra el Hospital que le está dando vida y contra algunos jueces europeos que desean matarlo.
El mismo Papa decía que él rezaba deseando que sus padres no dejasen de acompañar y de cuidar a su hijo hasta el final afirmando lo siguiente el día 30 de Junio : “Defender la vida humana, sobre todo cuando ella está tocada por la enfermedad, es un compromiso de amor que Dios confía a todo ser humano”.
Amigos, de verdad que me alegra la noticia de que sus valientes padres Chris Gard y Connie Yates hayan comenzado una lucha judicial contra el mismo Hospital pediátrico Great Ormond Street que intenta quitar al pequeño de en medio al comprobar que tiene una enfermedad mitocondrial rara que daña su mismo cerebro.
A los lectores-as de TELDEACTUALIDAD les pregunto: ¿Qué piensan ustedes de este caso? Oye, por si fuera poco, también el Tribunal Europeo de Derechos humanos rechazó el pasado día 27 de junio el pedido de los padres para llevar a su hijo a los Estados Unidos donde le ofrecen un tratamiento experimental.
De verdad que estamos en un mundo de cabeza troncuda y me da pena que el Supremo Tribunal Británico se haya pronunciado a favor de parar los cuidados médicos al pequeño enfermo. Todo esto me hace una vez más ver que todavía hay matones sueltos por la tierra. Ah, también he sabido que el presidente de la Academia Pontificia en favor de la vida D. Vicenzo Paglia ha defendido el superior interés del enfermo afirmando lo siguiente: “Debemos siempre hacer lo que mejora la salud del paciente, pero debemos también aceptar los límites de la medicina y evitar intervenciones médicas agresivas, desproporcionadas en relación a los resultados que se puedan esperar o demasiado pesadas para el paciente y para su familia”.
Amigos-as, acabando el minuto les pregunto: ¿Están ustedes a favor de quitar la vida a un enfermo? Les animo a los creyentes hoy a rezar por el pequeño para que siga viviendo hasta que Dios quiera, no olvidando que toda vida siempre es sagrada desde el momento de empezar a latir en el seno materno hasta que muere, no bajo leyes humanas, sino divinas.
Francisco Martel es sacerdote y párroco.
























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