Lo que no se cuenta no se sabe, decía sabiamente mi madre. La sabiduría popular conoce de la fuerza del relato como configurador de la realidad o lo que es lo mismo, “cada cual cuenta la historia como le va en ella” y “en el papel, todo cabe” resume nuestra relación con lo escrito.
No obstante, los medios de información (véase que uso información y no opinión) deberían ser rigurosos en el uso del lenguaje, siendo este clarificador e inclusivo y que refleje con exactitud los hechos. Sin embargo, no es así, pues en numerosas ocasiones, más de las que debería, nos asaltan relatos de la realidad que se manipulan o tergiversan a través de los medios informativos por un uso incorrecto del lenguaje.
Hace unos días salió en El País, en una esquina, una noticia que de tan frecuente ya pasa casi de puntillas. El titular reza así: “muere una mujer apuñalada por su expareja en Sevilla” Nos adentramos en la noticia y constatamos el gran error. Efectivamente está mujer no murió por causa accidental, ni por enfermedad grave sino por “asesinato” ( según la RAE: Matar a una persona con premeditación o con otra circunstancia agravante). La mujer, de quien no se dice la edad sino una fría estadística, es el número 29 de víctimas de violencia machista (otra seudónimo edulcorado).”
¿Ha sido un error sin importancia? ¿Se ha usado inocentemente el término “muerte en lugar “asesinato” con alevosía o ignorancia?
No lo creemos. Los asesinatos de mujeres, víctimas del machismo, suman ya un 18% más que el año pasado en esta época. ¿Tendremos que seguir hablando de muertes como si fuese natural o debiéramos llamar a las cosas por su nombre? Lo correcto hubiese sido “: una mujer muere asesinada por su ex pareja en Sevilla”. Porque como todos sabemos, incluso sin haber ido a la escuela, es que no es lo mismo morir, que ser asesinada.
Manipular el lenguaje, llamar a los hechos por lo que no son, sólo alimenta aún más el terrorismo machista. Sólo un dato: hay más mujeres muertas en estos últimos años que todos los asesinatos de ETA en cincuenta años. Sin embargo, no se le da la importancia que requiere, no es un problema público ni de estado. Mientras se sigan desvirtuando o minimizando las razones de estos asesinatos en la prensa y manipulando las verdaderas razones, no le plantaremos cara a este grave problema social.
Bien. Algunos dirán que deberá cambiar la sociedad para que cambie el lenguaje, largo lo fiamos amigo Sancho, si esperamos que la igualdad real llegue a nuestra orilla sin que cada uno y cada una de nosotras reme en la misma barca. Porque está visto que a los gobernantes, los regidores, mayoritariamente hombres, les basta con el minuto de silencio y hacer leyes vacías de presupuestos. A la igualdad real aún le falta camino, como lo demuestra que, de los honores y distinciones que otorga la ciudad de las Palmas en el fiestas fundacionales, sólo tres de los 18 premiados son mujeres.
¿No habrá más mujeres en la ciudad dignas ni merecedoras de ese galardón?
Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura.

























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.148