La leyenda del Ave Fénix relata la historia de un ave capaz de renacer de sus propias cenizas, algo parecido ha ocurrido en el PSOE con Pedro Sánchez. Aquellos que en su día hicieron lo indecible por acabar con su liderato, se llevaron una amarga sorpresa el pasado domingo.
Sánchez, el mismo que en 2014 ganó las elecciones primarias con el indiscutible apoyo de Susana Díaz y lo que representa la federación socialista andaluza en cuanto a número de militantes se refiere, midieron fuerzas entre sí el pasado domingo, resultando victorioso el madrileño. Éste ganó teniendo en contra a la mayoría de dirigentes del partido, la vieja guardia, poderes económicos, medios de comunicación, barones territoriales, y tras haberle plantado cara a una de las personas con mayor poder en España, Juan Luis Cebrián, Presidente Ejecutivo del Grupo Prisa. Pedro Sánchez ha ganado contra todo pronóstico, y lo ha hecho con una ventaja abrumadora, obteniendo el 50,21% de los votos frente al 39,94% de Díaz, más de 15.000 sufragios de diferencia. Por su parte, Patxi López fue respaldado por 14.500 militantes, obteniendo el 9,85% restante.
El siguiente paso es el retorno de Sánchez a la popular calle madrileña de Ferraz, donde se ubica la sede de los socialistas. Regresa con un poder del que no había gozado durante su anterior mandato al frente del partido. Tras el proceso de primarias ha quedado patente el sentir de la militancia, su rechazo absoluto a la abstención ante uno de los partidos políticos más corruptos de toda Europa así como el malestar que generó entre las bases socialistas el bochornoso Comité Federal del pasado 1 de octubre y las decisiones que en él se tomaron.
El PSOE se encuentra ahora ante un nuevo dilema, ¿qué hacer con los derrotados? ¿Qué criterios seguir para la conformación de la nueva Ejecutiva Federal? ¿Cómo restablecer el diálogo con sus barones territoriales? ¿Cómo gestionar el grupo parlamentario estando en minoría?
Pedro Sánchez se ha comprometido públicamente a renovar el PSOE, convirtiéndolo en un partido del siglo XXI y, la ciudadanía se encuentra expectante ante el desarrollo de los acontecimientos. La tarea que tiene por delante es compleja, debe decidir qué camino tomar, si apuesta por una ruptura con el pasado o, si por el contrario, ve conveniente contar con los vencidos para ese nuevo PSOE. En esta ocasión tiene las manos mucho más libres que durante su anterior mandato, el poder que ahora tiene supondrá que se convierta en responsable directo del rumbo que tome el partido y lo que ello conlleve. “Lo más duro de aprender en la vida es qué puente cruzar y cuál quemar”, Bertrand Russell.
Jorge García Cuesta es politólogo,


























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