“A esa mujer tan ‘buena y valiente’, ‘honrada’ y ‘silente’, que me hizo a mi ‘crecer’…”. Madrecita, no importa tu nombre, lo importante es tu ‘querer’, con estos versos quiero decirte, que si hay algo en este mundo, que tiene todo el cariño, es la madre que nos dio a todos el ser…” (Manolo Escobar, ‘Madrecita María del Carmen’).
He querido comenzar con este medio estribillo de canción “a la ‘Madre’ que me dio a mí el ser” porque hoy, 7 de mayo se celebra el ‘Día de la Madre’ y, a pesar que debieran ser ¡todos los días! el de la madre… pero, solo el primer domingo de mayo es cuando tenemos la dicha de poder decir a nuestra madre cuánto la ‘queremos’, sí así como suena: ¡te quiero, mamá!
Ya ha llovido algo desde que mi mamá me trajo a este mundo, y al resto de mis hermanos, por supuesto, que hemos sido ‘siete’, un número bastante abultado pero en aquellos tiempos era lo común… ‘nacían’ seres humanos que era la costumbre y, encima, te ‘gratificaban’ por ello, a los matrimonios que tenían ‘familia numerosa’. Pero vamos a la cuestión principal de mi artículo que estriba en hacerle un pequeño y, a la vez, ‘enorme homenaje’ a la mujer, más en concreto a la ‘madre’, a esa mujer que ‘alumbra’ una criatura que mantiene en su vientre durante nueve meses y la siente ‘crecer’ a medida que éstos pasan.
Me gustaría hacer una ‘semblanza’ de ese tiempo que transcurre desde el momento de la ‘fecundación’ hasta el día en que ese ‘ser diminuto’ asoma la cabecita por ese abertura ‘natural’ que disponen las mujeres para ‘trance’ tan hermoso como es el ‘instante de parir’. A veces tiene que hacérsele una ‘incisión’ a esa futura madre, de manera artificial para que la criatura que ha vivido en ese lugar tan ‘especial’, asome a la vida, por ‘cesárea’, pero sin otro inconveniente que pueda perjudicar a esa madre…
Durante todos los meses que permanece el ‘feto’ en ese lugar ‘privilegiado’, sus días son todo un gozo para esa mujer que lo lleva en su vientre pues siente cómo esa ‘cosita’ de un tamaño diminuto va ‘formándose’ y, a medida que acude al médico, y se realiza una ecografía, esa madre va percatándose de los adelantos que tiene su futuro hijo, y se va haciendo una idea de cómo será. Son momentos en los que, tanto la madre como el padre ‘en potencia’ sienten los nervios propios de los ‘novatos’, y si ya tienen algún hijo, vuelven a ‘recordar’ los mismos instantes antes vividos. Sobre todo los hombres son los más ‘torpes’ (dicho con todo el respeto) en estas lides pues son como más ‘despegados’ en estos menesteres, son más ‘patosos’…
Hoy se celebra un día muy ‘especial’: el de la madre. Una mujer que ha tenido la ‘valentía’, porque en los tiempos que vivimos es todo un ‘reto’ el enfrentarse a un tema tan delicado y difícil de afrontar como es el tener un hijo, el de ‘asumir’ una responsabilidad que conlleva sus sinsabores y es ‘costoso’ en principio, ya que entre pañales, biberones, ropita para el bebé (que ensucian mucho) y todo un ‘surtido’ de artículos que precisan los ‘recién nacidos’, como ‘canastilla’, cochito para salir a pasear por las plazas y parques y toda una serie de ‘potitos’ que son el complemento de ese menú.
A partir de que esa mujer llega al ‘noveno mes’ (hay algunas ‘prematuras’) todo se vuelve distinto en ese hogar ya que a partir de ese momento, si eran dos los que conformaban ese ‘inicio’ de familia, ahora con la llegada de ese ‘bebé’, la cosa aumenta y de qué manera. Parece que no ‘abulta’ que no tiene más que meterlo la ‘mamá’ en la cuna y ya está. ¡Pues no! Casi ocupa toda la casa, entre la ‘trona’ que necesita para comer una vez que haya crecido un poco y los lugares que hay que encontrarle al futuro niño ‘travieso y juguetón’, como puede ser una alfombra, la cama con su ‘protector’ a modo de los guardabarros de los coches, se convierte en el ‘dueño y señor de la casa (ya sea niño o niña, no importa el sexo).
Cada primer domingo del mes de mayo y, desde hace algún tiempo, se viene celebrando el Día de la Madre, la persona que es lo más importante en este mundo, esa mujer que ‘apuesta’ por algo tan maravilloso como es ‘la vida’. A pesar de los pesares, y siendo difícil como lo fue ‘antaño’, ya que la crianza de una ser humano es algo que hay que tomarse muy en serio pues representa el futuro de la Humanidad. Es esa persona ‘valiente’, como he comentado al principio de mi escrito, la que se encarga de llevar en su vientre la ‘cosa más hermosa’ de cuanto se puede pensar: una ‘vida humana’, sin peros ni ‘discusiones’. El ser humano que nace a la vida es la ‘proeza humana’ más conseguida. No hay nada que se pueda igualar a ese ‘don divino’ que provoca que una mujer pueda tener el placer de ‘engendrar’ una vida, una criatura que, el día de mañana, puede llegar a ser ‘algo’, ‘alguien’, tal vez un futuro ‘genio’…
Pero mi homenaje, corto, porque hay muchas personas que hoy en día están ‘supeditadas’ a las comodidades antes que a la ‘obligación’ tan maravillosa, para el que esto escribe sobre todo, como es el de tener un hijo. Y, más adelante, comentaré, ‘sucintamente’ lo vivido por mi mujer y yo al respecto de tener un hijo, o varios. Tan solo consiste en tener ‘amor total’ por los niños, por esas criaturas que nos dan tantas ‘satisfacciones’ y poquísimos ‘disgustos’, siempre y cuando la ‘educación’ que les profesemos sea la más adecuada. En mi caso, hay una maestra en mi casa y yo un ‘aficionado’ a la escritura y mi modesta cultura se la ‘inculco’ a nuestras dos niñas, que ya les contaré nuestra ‘odisea’ que saben tanto, no… ¡más que sus propios padres…!
Y, para que no se queden con la ‘magua’, decirles que nuestro matrimonio no ha podido engendrar por el método natural un hijo, pero mi mujer se sometió a una fecundación ‘in vitro’ (le ‘implantaron’ tres óvulos, pero fue inútil). Recurrimos entonces a la adopción y nos fuimos a China ya que tramitamos la misma a través de la Asociación de la Mujer en China. Y regresamos con Lu Ana en 2003 y según llegamos mi ‘corazón’ necesitaba una hermana para Lu Ana, y solicité la segunda niña: Tatiana, que fuimos en su busca en 2006 y ya con nuestras dos ‘muñecas de porcelana’, nos quedamos con las ‘ganas’ de una tercera pero se complicó el tema de la adopción en China y ‘desistimos’ de nuestro empeño. Y somos ‘padres’ de dos lindísimas criaturas que nos han hecho igual de felices que si hubiera mi mujer ‘engendrado’ esas dos niñas, porque ya son ‘canarionas’ a todos los efectos. Y nosotros, tan felices como si hubiera sido de manera ‘natural’.
A tenor de lo explicitado, he de decir que la mujer que se ‘convierte’ en madre (y no por ‘arte de magia’) sino porque así lo ‘decide’ y se pone a la faena, es hoy en el mundo la persona más ‘dichosa’ ya que lo hace de modo voluntario y con la total conciencia de que es lo más ‘hermoso’ que le puede ocurrir en esta vida. Porque hay mujeres que no tienen ese ‘sentimiento’ ni son muy ‘niñeras’, por así decirlo, ya que los niños no les producen esa ‘sensación’ de bienestar que la mujer que se queda ‘preñada’, sí, ya que disfruta desde el primer instante en que el ginecólogo le dice: “Está usted ‘embarazada’…”. Es algo que les produce una ‘alteración hormonal’, un subidón de ‘adrenalina’ que salen de la consulta, no dando saltos, para que esa ‘cosita’ no tenga ningún ‘contratiempo’, pero su ‘felicidad’ se palpa en el ambiente.
Y para ‘redondear’ de alguna manera este ‘homenaje’ a la Madre, a esa mujer que es la que nos da la vida, podría decir muchas cosas que van dirigidos a todas las ‘madres’ del mundo, a todas esas mujeres que se convierten, de la noche a la mañana, en unos seres muy ‘especiales’ que nos brindan algo más que una ‘satisfacción’, nos procuran un estado de ‘felicidad’ que, no solo a los ‘potenciales’ padres, sino a ellas también, quizá mucho más que a los que vayamos a ser futuros ‘tutores’ de esas criaturas, ya que son ellas las que tendrán que soportar durante tan solo ‘nueve meses’, que se dice pronto, en su vientre la ‘creación de una nueva vida’, es la habitación que se prepara de manera material en cada hogar, pero es la ‘casita especial’ en la que esos pequeños y diminutos ‘seres vivos’ van a tener que pasar casi 275 días ‘acurrucados’ pero con el suficiente espacio como para ‘dar pataditas’, que la mujer sentirá y su alegría la expresará a través de una ‘sonrisa’ que los que la rodeen en ese instante sabrán qué está sucediendo en la ‘barriguita’ (o gran barriga, según los meses) de esa futura madre, la que no ‘brinca’ de emoción porque hay que proteger lo más posible ese ‘ser indefenso’ que apenas cuenta con unos ‘centímetros’ de largo y casi un kilo de peso, pero al llegar a ese ‘noveno’ mes, ya habrá estirado lo suficiente como para llegar a unos 50 ó 52 cms. y el peso dependerá de la ‘hechura’ de la madre y lo ‘enorme’ que pueda ser el padre, pero lo normal son 2.750 (es un peso ‘medio’ para que nadie se enoje porque su niño pesó menos o mucho más…).
Quisiera terminar este artículo agradeciendo a todos los lectores su comprensión ya que no es nada fácil ‘tener un hijo’ y si no, que se lo digan a todas las madres que ‘paren’ esas criaturas que son la ‘sal de la vida’. Para los hombres es muy fácil decir: “voy a tener un hijo…”, y las que lo van a tener son todas esas mujeres, millones, que son las que verdaderamente, son las ‘heroínas’ de toda esta ‘bella historia’. Y no voy a entrar en las que se quedan ‘a mitad’, las que ‘lo pierden’ en medio de la nada, las que ‘no pueden’, las que ‘abortan’ (y no hago comentario alguno porque existen múltiples ‘razones’ muy difíciles de ‘asumir’) porque les falta ‘protección’ y un sinfín de ‘motivos’ que nos llevan a pensar que si el ‘buen Dios’ tiene a bien proteger a todas ellas, seguro que el mundo sería ‘distinto’.
Acabo este escrito con mi ‘felicitación’ más sincera, a todas esas mujeres que han decidido, con plena ‘libertad’, experimentar el momento sublime, el instante más ‘divino’ por el que atraviesa una mujer cuando decide ‘ser madre’.
¡Felicidades a todas las mujeres, madres o no, porque ‘todas’ son merecedoras de este ‘galardón’, a pesar de haber o no ‘concebido un hijo/a’...!
Que este domingo, primero de mayo, sea un día más ‘festivo’ que los demás, puesto que hoy se ‘celebra’ y con muchísimo ‘orgullo’, el “Día de la Madre”, único en España (ya que he ‘sabido’ que en otros lugares del mundo, lo hacen en días distintos) y todas aquellas mujeres que tienen el ‘honor’ de serlo, lo harán con mayor razón. Y para las demás, decir, que nunca hay que perder la ‘esperanza’ para que un día también puedan sentir el ‘deseo’ y la ‘emoción’ tan especial como es ese instante en el que son capaces de ‘crear una vida’… ¡Feliz día a ‘todas’…!
PD.: No quisiera finalizar sin ‘agradecer’ particularmente a alguien muy especial, por ‘darme la vida’: ‘¡gracias, mamá! Y a mi mujer, por ‘compartir’ conmigo el ser padres de nuestras dos niñas adoptadas. ¡Gracias, Ana!
Francisco Javier Burón Monís es ciudadano de Telde.

























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