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Los malabarismos de Román Rodríguez

Cojeda19 Domingo, 07 de Mayo de 2017 Tiempo de lectura:

Según la wikipedia, se entiende por malabarismo o juegos malabares al arte de manipular y ejecutar espectáculos con uno o más objetos a la vez, volteándolos, manteniéndolos en equilibrio o arrojándolos al aire alternativamente, usualmente sin dejar que caigan al suelo.

 

Más o menos esto es lo que viene a hacer el presidente de Nueva Canarias en su último artículo de opinión(http://www.teldeactualidad.com/…/opin…/2017/04/30/12057.html), a modo y manera de memoria justificativa con la que presentarse al congreso que la organización que dirige y representa desde hace 12 años, celebrará este fin de semana.

 

Lo que Román Rodríguez escenifica, una vez más, a modo de logros incontestables (¿?), es otro episodio de su ya larga trayectoria de malabarismo político, de ese arte que tienen algunos dirigentes para manipular los hechos y poder mantener así ajenos al truco a quienes le siguen, más pendientes de sus piruetas en el aire, que de las cada vez más piezas que se le caen al suelo.

 

Dice Román Rodríguez que Nueva Canarias ha crecido como organización. Para ello lanza al aire un argumento cuantitativo, el aumento en cifras absolutas de su representación institucional. Obvia torticeramente cuestiones que no son baladí y que vistas desde un análisis más sosegado, dan sin embargo dimensión y envergadura a su fracaso político.

 

En doce años al frente de NC su representación pública en las dos principales capitales del archipiélago a duras penas suma dos concejales. Si agrupamos en esa panorámica a Telde y La Laguna para así contemplar el eje llamado G4 (el 40% de la población del archipiélago) la suma no llega ni a 10 ya que los concejales laguneros no son militantes de NC. Si seguimos profundizando, para mi tristeza, los principales fortines de NC van en evidente retroceso en número de concejales e incluso en históricas plazas se perdieron otrora mayorías absolutas de siempre.

 

Deja también en el tintero, que dos de los cinco diputados en el parlamento canario, aunque están adscritos sobre el papel a su grupo parlamentario, son fruto de ese engendro inexistente y sin vida real llamado Frente amplio, que convirtió a una ex tránsfuga del PIL y a otro de CC, en miembros de una candidatura hecha a prisa y corriendo, con más aritmética que rigor, por la urgencia de sumar votos, que no un proyecto sólido.

 

Menta Román en otro apartado de su artículo precongresual, que se ha alcanzado la presidencia del Cabildo de Gran Canaria. Eso sí dejando sólo para los que conocen NC por dentro, que esto fue posible gracias a los votos que la persona de Antonio Morales supo atraer por su trayectoria anterior, no por méritos de Román. El mismo Antonio Morales que durante una década fue ninguneado, amortiguado y desplazado a lo testimonial por aquello de que "no era oficialismo", de que “él y su Roque Aguayro” no creen en el proyecto. El mismo Antonio Morales al que Podemos le había ofrecido encabezar su candidatura meses antes de las últimas elecciones insulares y cuyo anuncio sembró el terror en las filas de NC. Por cierto, el mismo Podemos que, con meses de vida real en Canarias, barrió por todo el archipiélago, en número de diputados, concejales, consejeros cabildicios, congresistas y senadores a la NC que dirigen desde el oportunismo el triunvirato formado Román Rodríguez, Carmelo Ramírez y Pedro Quevedo.

 

Vende Román en su artículo de opinión, sin disimular un ápice su modestia, que NC ha hecho brillantes diagnósticos sobre la situación política y económica canaria y estatal, que todos sus pronósticos se han cumplido, que sus propuestas eran las mejores, que las demás organizaciones se limitan poco menos que a comprobar luego su superioridad intelectual.

 

Pero sin embargo, en la realidad práctica, en la praxis, nos topamos con la gigantesca paradoja que supone ir en alianza con el viejo PSOE marca España, competir con CC por ver quién es mejor medianero en Madrid o incluso a plantearse ceder su voto en el Congreso para que la banda criminal organizada del PP pueda aprobar sus presupuestos. ¿Para qué tanta ponencia, ideología y estrategia política de puertas adentro, si después los malabarismos hacen acto de presencia tantas veces, maleando con ello la imagen del proyecto, sus objetivos, pero sobre todo la credibilidad y confianzas depositadas por su electorado, militantes y afiliados?

 

Juega Román con la inteligencia de quienes cree, en verdad, gentes sin capacidad para darse cuenta de que su verdadero objetivo es sobrevivir políticamente y no el ofrecer una alternativa real desde el nacionalismo y la izquierda. Esto último es sólo de cara a la galería y para muestra el botón que significa la invención de un "frente amplio" conformado a prisa y corriendo por gentes que estaban dispuestos, cinco minutos antes, a ir en las listas de Ciudadanos en el Hierro, que manifiestan que “nunca serán nacionalistas” en Tenerife, que proceden del PP en Fuerteventura, que se expresan abiertamente contra la bandera canaria en Lanzarote, que huyeron del CCN de Ignacio González en la Gomera y así hasta otras candidaturas locales confeccionadas justamente para aglutinar cualquier tipo de voto, tal como hacen de siempre PP, PSOE y CC.

 

¿Qué saldrá de ese IV Congreso? Un Román Rodríguez convertido en el único dirigente político que mantiene la presidencia orgánica de un partido en Canarias más de 12 años, un cuadro dirigente donde se mantiene, salvo honrosas excepciones, el mismo plantel interno de dirigentes que sostengan, mantengan, consientan y asientan de facto todo lo que salga del triunvirato dirigido por él junto a Pedro Quevedo y Carmelo Ramírez. Todo eso, claro está, edulcorado, endulzado, enlatado y vendido de supuesta participación, debate y autocrítica, para que excelentes personas, comprometidas de corazón que posee esa organización también, crean que responde a los ideales por los que luchan honestamente desde siempre. Tal vez sea esto lo peor, la instrumentalización de tanta gente buena que milita en esa formación, que traga lo que está, pero sobre todo lo que no está escrito.

 

Hasta el mejor malabarista sabe que llegará el momento en que esos objetos que consigue mantener a un mismo tiempo en el aire, terminarán cayendo al temido suelo y con ello, su espectáculo tocará a su fin. Todo llega, porque el público se cansa de ver siempre lo mismo, porque se da cuenta del truco o porque a base de jugar con tantos, un día no habrá ni "objetos" que seguir manteniendo... en el aire.

 

José Carlos Martín Puig es sociólogo.

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