Para hacerse un hombre de éxito no hace falta estudios. Es casi mejor si se hace gala de no haber acabado la ESO y de no leer nunca un libro, siempre se podrá justificar que se ha hecho a sí mismo. Tampoco es necesario ser una persona honrada, esto va muchas veces en contradicción con los fines que se buscan.
Muéstrese sólo una persona imprescindible a los poderosos, escuche atentamente las confidencias de sus jefes y aproveche el momento oportuno de guardar un secreto; en resumen, arrímese al árbol que más calienta.
Fínjase un devoto servidor del poder máximo, este siempre necesita un lacayo que le haga el trabajo sucio. Pida luego en correspondencia con su labor una concesión administrativa, un concurso amañado o una condecoración de servicios prestados.
Cree con los réditos un próspero negocio donde explote a sus empleados, sea magnánimo con los poderosos y siempre avaro y negrero con los empleados. Su negocio siempre tendrá menos costes y más beneficios.
Amplíe el número de empresas de servicios al estado y compre algunos medios de comunicación donde salga en letras mayúsculas su nombre y su foto, siendo pródigo con un pobre estudiante o haciendo algún tipo de acto altruista.
Hágase presidente de un club de fútbol y llévelo a primera, se ganará el aprecio del pueblo iletrado a quien todo le da lo mismo.
Rodéese de amigos políticos, salga mucho en los medios y hable a borbotones sin decir nada. Si prevé alguna complicación legal, hágase con jueces y magistrados, ellos retrasarán "sine die" el día del juicio.
Derribe a políticos molestos , sus enemigos le agradecerán con más prebendas su oficio. Registre las conversaciones de todos, y manipúlelas después para presentarlas al juez si algún indeseable se cruza en su camino.
Si alguien le acusa fínjase ser víctima de un complot, envidias maliciosas o de tener como único pecado de ser fiel a sus buenos amigos, estos siempre le ayudarán en los momentos difíciles.
( Si hay algún parecido con la realidad o alguien que usted conoce recuerde que es pura coincidencia)
Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura.

























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