Quiero un país más justo. Por supuesto en el que paguen más lo que más tienen y en el que la gente tenga opciones de progresar. Libre. Con buenos colegios pagados con nuestros impuestos y una sanidad ejemplar para todos y todas.
Un país que no escupa a los inmigrantes porque tenga memoria y recuerde que hubo un tiempo en que nosotros fuimos los emigrantes y porque sea consciente de la obligación que tenemos para con los que lo pasan peor. Pero un país que no promueva el subsidio y la subvención como fórmula de vida, sino como ayuda para un mal momento.
Un país en el que nuestras hijas puedan conseguir trabajo de lo que quieran y acostarse y casarse con quien quieran... Y si tuvieran que decidir abortar no se jugaran la vida en casas "quirófano". Eso sí, que antes contaran con toda la formación previa para tomar decisiones responsables.
Un país en el que los autónomos puedan emprender y generar empleo... Empleos dignos que permitan a la gente emanciparse y vivir y no sobrevivir, yendo al teatro, al cine pagando menos impuestos que los que pagasen si comprasen una botella de ron o una cajetilla de tabaco.
Quiero un país en el que la gente deje de seguir a ídolos como Bertin Osborne o Messi, porque en ellos se lea la actitud desleal de no haber apostado por nuestra nación evadiendo o tratando de hacer evadir el dinero...
Un país que respete toda nuestra diversidad y pluralidad cultural y que incite a un joven madrileño a escuchar y amar a Serrat cantando en catalán y a un barcelonés a disfrutar de leer Fortunata y Jacinta, amando el Madrid de Galdós.
Quiero volver a ser de una nación que crea en Europa, como continente ejemplo y baluarte de las civilizaciones. Un país modelo que lleve a Latinoamérica la democracia y ayude a salir adelante a nuestros hermanos americanos, y que no utilice su situación con fines propagandísticos. Un país solidario, que no levante alambradas sino que invierta en proyectos en África para mejorar su situación.
Un país alegre, que sepa conciliar los tiempos de trabajo y ocio, pero que avance en materia de defensa de los animales y sea capaz de modificar sus tradiciones, sin miedo, en pro de no tirar cabras desde un campanario.
Un país que vibre con Pique cuando marca por España, sean cuales sean sus ideales particulares, y que quizás pudiera valorarlo más aún por ello.
Una nación que respete sus símbolos: banderas de un país y de todas sus pequeñas comunidades, y sus himnos, porque creamos que esos nos unen de alguna manera y son el reflejo de todo lo que hemos sido capaces de superar juntos.
Creo en una España que se sienta orgullosa de los méritos de sus hijos cuando triunfan fuera y que convierta a éstos en sus ejemplos a seguir, no a separadas de toreros, en pijamas de Primark, que gritan, insultan y lloran en infernales programas de mediodía.
Quiero un estado que exija a sus representantes ejemplaridad, y que cuando no cumplan, no hiciera falta forzar nada, porque ellos mismos supieran lo que tienen y deben hacer. Eso iría de la mano de creer y respetar nuestras instituciones y a sus líderes
.
Donde podamos tener cabida todos. Un país que dé opciones de desarrollo a sus profesionales, invirtiendo en tecnología y en investigación, donde los jóvenes puedan elegir si quieren irse fuera por voluntad propia y no por necesidad.
Un país que facilite la integración, que forje valores éticos y sobre eso luego, se permitan los credos religiosos, los que sean, bajo normas que garanticen su convivencia en paz.
Una España que devuelva a las familias la oportunidad de velar a sus muertos caídos en conflictos ya superados, independientemente del bando al que pertenecieran.
Un país que aprenda de los errores pasados y deje de utilizar los conflictos sociales e históricos para conseguir votos absurdos.
Creo en España, sigo haciéndolo, pero necesitamos que nuestros líderes dejen de mirarse tanto el ombligo y vuelvan a convertirse en aquellos hombres de Estado que un día dejaron de interpretar la "internacional" o el "cara al sol", para sentarse juntos en un mismo hemiciclo y luchar por una futuro mejor... A caso hoy nos separa más que lo que nos diferenció una vez?
Por favor, no nos defrauden una vez más.
Juan Marcos Pérez Ramírez es ingeniero de Telecomunicaciones y ciudadano de Telde.






























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