Me preocupa que en muchas ocasiones nos perdamos en discursos y en tópicos cuando las soluciones a las cosas son más sencillas. Y sobre todo, son como tienen que ser, dentro de una sociedad en la que debemos preservar valores que determinan una convivencia civilizada y en la que muchos de los miembros de la misma, como nuestros hijos e hijas, deben seguir en su proceso de socialización.
La corrupción está siendo motivo de noticias de forma permanente, desgraciadamente, se ha convertido en referencia habitual, especialmente en política, pero no olvidemos que en otros ámbitos han saltado escándalos gravísimos como el caso Volkswagen en el que la empresa está acusada de falsear las emisiones de sustancias contaminantes en algunos de sus vehículos; en la FIFA donde sus máximos dirigentes, Blatter y Platini fueron culpables de violar el código de ética por recibir unos 2 millones de dólares, además de estar implicados más dirigentes de este organismo en temas relacionados con sobornos y compras de votos. En los últimos días, también ha saltado un caso de corrupción en la Guardia Civil en Málaga después de un crimen de violencia machista, en el que se han descubierto oscuras conexiones con otros asuntos: un doble crimen de dos colombianos, narcotráfico e irregularidades vinculadas al SEPRONA, y hasta el momento están investigados 12 guardias civiles.
Saber que algo está bien o mal, no creo que sea tan difícil. En eso consiste la moral. Pero lo hemos complicado todo y hasta la moral y los valores están en duda o no sé si lo que pretenden o intentan es redefinir estos conceptos. Se ha relativizado todo o casi todo en la vida pública. Y es lamentable. Desgraciadamente, es una proyección de la sociedad en la que esta laxitud moral se ve reflejada hasta cuando hay gente que pretende justificar acciones terroristas amparándose en no se qué argumentos retóricos, cuando sabemos que asesinar a alguien, es un delito y punto y que eso no se debe hacer. Así de obvio y así de simple. Pues estos días, hemos escuchado a la alcaldesa de Madrid, Carmena, refiriéndose a ETA como un “movimiento político”, cuando ha asesinado a casi mil personas. Aunque no es la primera vez que hemos oído palabras por otros personajes públicos, intentando soslayar algunas realidades de esta banda terrorista que tanto daño ha causado en España, con el objetivo de justificar sus acciones.
A uno ya le da cierta pereza leer un periódico, escuchar la radio, ver un informativo de televisión o algún programa “reality show” español, sobre los que en el periódico británico “The Guardian” hace un par de años cuando analizaban la “telebasura” en nuestro país, decían que “alienan a los concursantes tanto como a los espectadores…”. No sabemos donde estará el límite moral de muchas personas, pero sin duda alguna, estamos en situación de, “Ética de Urgencia” que es el título de un libro de Fernando Savater en el que se plantea la necesidad de hacer pensar y reflexionar a los jóvenes sobre cuestiones que preocupan para que todos vivamos de una manera consciente y no automática.
Pues quizás es esto lo que está pasando, poca reflexión y vivir como autómatas, está produciendo demasiada “flexibilidad moral” y esto, es un peligro para conseguir resolver tantos problemas sociales que nos afectan y que están delante de nosotros todos los días.
José Miguel Álamo Mendoza es concejal del PP en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y profesor titular de la ULPGC.

























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