Una de las cosas que aprendí cuando tuve el privilegio de trabajar por Gran Canaria como Consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca desde el Cabildo, fue la importancia que tiene defender el consumo de la producción local en este ámbito. Y conocí como además de las frutas y hortalizas, tenemos unos quesos con premios internacionales, vinos que han mejorado su calidad en la última década de forma notable y que se consumen en el extranjero, aceites de oliva con una excelencia manifiesta, mieles que poco a poco fueron aumentando sus producciones y que en las catas que se hacían a nivel insular, corroboraban el cuidado y la perfección con la que se hacían.
Un ejemplo de esto último, es que estos días, hemos conocido que Manuel y José Juan Valido Martel, apicultores de Telde, han obtenido dos premios, concretamente, un segundo y un tercer premio en la categoría internacional de mieles ecológicas en el certamen Black Jar Honey Contest celebrado en el estado de Carolina del Norte en Estados Unidos.
En 2012, el Colegio de Geógrafos de Canarias advertía, de que las islas no podrán considerarse "sostenibles" hasta que no superen la dependencia absoluta del exterior para la alimentación de la población, que en algunos de los casos supera el 90 por ciento de los productos de consumo básicos. Así es, tenemos la necesidad de que cada vez más, valoremos la calidad de los productos que se elaboran en nuestra tierra y que los pidamos cuando vayamos a comprar.
Son variadas las iniciativas que en su momento se iniciaron para revalorizar los frutos de nuestra tierra como los mercados agrícolas o la marca Gran Canaria Calidad con el objetivo concreto de ofrecer a los productores locales una oportunidad para que ofrezcan la calidad diferenciada de lo que elaboran. Los primeros sellos fueron los de la miel, el cochino negro, el aceite y la acuicultura. Las especificaciones técnicas que se exigían eran tanto para el proceso de transformación como para el envasado la venta y la distribución.
Con todo ello, debemos, por tanto, ser más conscientes de que la agricultura, la ganadería y la pesca son una fuente importante de nuestra economía. Consumir nuestros productos supone contribuir a la creación de puestos de trabajo porque aumentará la producción. La incorporación de jóvenes a este sector, la mejora en el incremento de la renta de los productores puesto que por cada euro que pagamos los consumidores sólo les llega un 20 por ciento, son también elementos concretos que desde las administraciones públicas se deben contribuir a implementar en el sector.
Sin duda, que todo esto, al norte de la isla de Gran Canaria, le vendría muy bien, para intentar reducir las cifras de personas en paro. Es una alternativa más ante eso que escuchamos todos los días de que “hay que diversificar nuestra economía”.
José Miguel Álamo Mendoza es concejal del Ayuntamiento de Las Palmas de GC y profesor titular de la ULPGC.

























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