Erase un País con una gran Mancha Roja. Ofrenda de sangre en una guerra entre Hermanos. Sobre mapa inmenso, cual piel de toro, que una vez sacrificado extendieran al sol; pisoteaban desfiles a golpe de BOTA. Para agrado y honor del dictador creyente de haber ganado la contienda. pero ignorante del designio universal : ¡ la Humanidad pierde todas las guerras !
Como Caín extravió su bondad al momento de Abel abandonar su vida.
Prolongada su vida, de modo artificioso, enchufadas sus constantes vitales, transformadas en virtuales mediante marasmo de tubos y ovillos de cables clínicos. Con pesar de algunos cínicos, colapsa la democracia orgánica y el desorden de sus órganos interrumpe la existencia del golpista.
Procuradores del tercio que fuera, remendando costuras de azul marino. A toda prisa visten traje remedando demócratas marineros preparados para la nueva navega-nación. Todos remando hacia la nueva Patria conceptual. Cantan la salve marinera mientras la democracia que orgánica era, transmuta a parlamentaria.
Re-partidos asientos del hemiciclo, aprovechando aquellos enchufes y aplicando maestranza de fontanería al poder de las tuberías. Tu verías cabreados como aquellos cableados cerraron el ciclo incorporando algunos recién llegados y otros democratizados por rápida autoproclamación.
Cambiando bota por Botón, desde su escaño asistieron al escoño del régimen. Entronizando a la familia Borbón a continuación. Repartieron votaciones prebendas y presupuestos. A pulsación de botón pasamos de la gota de leche alimentaria del régimen a dieta de nación parlamentaria. Devengada por los aposentados, ¡ claro está !
Al periodo transcurrido de régimen con bota a dieta por botón llamaron transición.
Algunos, no contentos con el sustento más prebendas recibidas; aprovecharon para cambiar bota y botón por Botín. Otra vez, a cuenta de los despojos del pueblo oprimido. Sanidad, Educación, Justicia, etc.
Expelieron gases comprimidos, aromatizando de corrupción los pretendidos aires democráticos de su falsa transición. Y es reciente la pretensión, bajo supuestos mandatos euro-peos, continuar apretando a los oprimidos mientras ellos siguen, desapretados los etéreos presupuestos, expulsando el gasto por el curso del año. Liberados los jugosos gástricos otrora comprimidos.
Recién llega la noticia, mandan al gallinero un gallo nuevo. Ignorando y despreciando a una parte de votantes, juventud que arriman la sal a su huevo. Transmutando los votos en un rimero.
Fernando A. Ojeda Pérez es ingeniero industrial y ciudadano de Telde.

























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