El IES Profesor Antonio Cabrera, en el barrio de Las Remudas, tiene numerosos problemas en su edificación desde hace más de una década.
La tormenta tropical Hermine dejó en evidencia, una vez más, el estado del centro educativo -el cual actualmente solo se utiliza para dar formaciones profesionales a adultos- después de que el agua de la histórica y contundente precipitación haya entrado con mucha fuerza y facilidad en las instalaciones a través de sus débiles planchas instaladas en la cubierta.
Son sobre todo las aulas destinadas para las formaciones de transporte y mantenimiento de vehículos las que más sufren cuando al cielo le da por llover.
Este antiguo edificio, inaugurado en el curso 1980-1981 y gestionado por la Consejería de Educación, históricamente ha vivido numerosos problemas de inundaciones y sus usuarios ya están hartos. Pupitres mojados, suelos inundados, herramientas húmedas y mucho más se encontraron los alumnos y profesores al llegar al inicio de esta semana a las instalaciones educativa, según publica Canarias7.
Algunos usuarios lamentan las «pésimas y peligrosas» condiciones en las que tienen que recibir clases muchas personas a diario. Unas circunstancias que se ven acentuadas cada vez que llueve en el municipio. «Trabajamos con muchas maquinarias de alto voltaje y ya ha habido alumnos que han sufrido corrientazos al tocar algunos interruptores porque el piso está mojado o simplemente húmedo. Parece que están esperando que suceda una desgracia para intervenir de verdad», indica un implicado.
Suspenso de la administración pública
El mal estado también se traslada al resto del centro, donde cerca de 500 alumnos y profesores desarrollan su actividad diariamente. Las infraestructuras son muy antiguas y gran parte del mobiliario también.
Fuentes consultadas por este periódico aseveran que el centro se ha puesto en contacto con la Consejería de Educación del Gobierno canario para solicitarle ayuda en este sentido desde hace tres años. «Al principio de la legislatura la institución dice que tienen un proyecto que iba a dejar como nuevo el instituto. Al año siguiente el centro vuelve a preguntar y dicen que solo está previsto cambiar una pérgola que supone un peligro para los usuarios. Y este año ya han contestado que, si acaso, tienen pensado cambiar los techos», explican.
El estado general de los institutos de la ciudad se pueden calificar con un suspenso. En este centro de Las Remudas en concreto llevan años esperando «por una renovación de un millón de euros que nos prometieron», pero por ahora continúan sufriendo este tipo de episodios tercermundistas.




































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