TELDEACTUALIDAD
Telde.- El vertido de aguas residuales de Taliarte, que contamina los riscos del extremo norte de esta zona costera de Telde, va cambiando de color según los días y las horas. Comenzó siendo canelo, luego se tornó blanco y espumoso y ahora ha tomado una tonalidad verdosa.
El líquido procedente de una vivienda próxima -aún por identificar- y que llega a la zona rocosa usada como lugar de baño por lugareños y visitantes brota por un colector de aguas pluviales desde el paseo marítimo ensuciando los riscos y el mar donde termina desembocando.
El Ayuntamiento de Telde ha anunciado una investigación para dar con el origen de este derrame ilegal de aguas domésticas no fecales y días atrás desde la Institución municipal se pasó información a los medios de una reunión de trabajo de responsables de diferentes áreas para llevar a cabo una acción coordinada que permita identificar el origen del vertido, pero por ahora, a juzgar por el desagüe verdoso que ha tenido lugar en las últimas 48 horas, no ha dado resultado. Y eso que a las pesquisas abiertas se han sumado la Guardia Civil del Servicio Marítimo y un perito judicial.
En este sentido, la investigación se está centrando en las viviendas y edificios situados en las calles Miramar y Daniel Verona, en el propio barrio de Taliarte. Algunos de estos hogares tienen conectadas sus azoteas o patios a la red municipal y, de manera inconsciente, dan pie a la mentada contaminación.
Para detectar las casas donde se originan los vertidos, se está utilizando una máquina subterránea que detecta los puntos de salida y así contactar con los propietarios de estos inmuebles para a instarles a que realicen las obras pertinentes y que estos líquidos contaminantes no lleguen hasta la playa. «Casi siempre es un fallo en la construcción inicial de estas viviendas. Muchas tenían patios abiertos cuya función era drenar el agua de la lluvia, y con el tiempo se fueron cerrando para colocar lavadores e, incluso, jardines. Ya hemos hablado con algunos de los vecinos y lo han arreglado, pero aún quedan», explica Álvaro Monzón.
Por ello, el Ayuntamiento ha iniciado una campaña de concienciación para solicitar la colaboración vecinal con el objetivo de advertir que la red pública de aguas pluviales está destinada exclusivamente a drenar la lluvia que cae en las calles y vías circundantes, ya que en ocasiones puede existir desconocimiento de que estas actividades producen un importante daño ecológico que puede ser constitutivo de sanciones de carácter penal. Eso sí, recuerda que este líquido que llega a los riscos son aguas residuales procedentes de duchas, lavadoras o lavaplatos, por lo que su carga biológica es mucho menor que las fecales.








































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