TELDEACTUALIDAD
Los operarios de servicio de Aguas de Telde se emplearon este sábado a fondo para resolver los tres episodios que se dieron en un corto plazo de tiempo en la red de saneamiento del municipio.
El personal de la compañía mixta tuvo que afrontar a media mañana un rebosado de aguas fecales que brotaba por una arqueta del alcantarillado en la carretera general de El Calero, a la altura del negocio El Mercadito. Un derrame debido a una obstrucción del colectivo por tapones de grasas. Fuentes de Aguas de Telde explicaron que el lugar donde se produjo la incidencia se trata de un punto negro por el vertido de aceites y grasas a la red de talleres y bares.
Poco después, las obras acometidas por un tercero rompieron la tubería de impulsión de aguas residuales de Jinámar hacia la EDAR de Hoya del Pozo. La contingencia se localizó cerca de la estación de servicio Océano, en el sector industrial de Bocabarranco, en la parte baja de La Pardilla.
Y como no hay dos sin tres. Poco después del mediodía, se origina un nuevo vertido de aguas fecales en la carretera general de San Antonio, a la altura de la histórica ermita. El desbordamiento atufó la zona, lo que originó las lógicas molestias a los vecinos.






































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