TELDEACTUALIDAD
Telde.- Mientras Gobierno canario y Ayuntamiento aceleran los trámites para la construcción del cuarto carril en la GC-1 a su paso por Telde, activistas por una movilidad sostenible y eficiente como José Manuel Espiño Meilán, fundador del colectivo Turcón, lanzan una propuesta alternativa: la interconexión de los muy dispersos barrios del municipio mediante sendas urbanas y caminos rurales. Entre sus ventajas cita que contribuiría a la promoción de hábitos saludables en la población en la medida en que propiciaría el ejercicio, ayudaría a redescubrir y poner en valor paisajes y vestigios históricos hoy desconocidos y reforzaría la vinculación perdida entre muchos barrios.
Según recoge el periodista teldense Gaumet Florido en una información que el diario Canarias7 recogía en su edición de este pasado domingo, Espiño defiende además que su ejecución no implicaría una inversión faraónica. Bastaría con rentabilizar los senderos ya existentes, rescatándolos y actualizándolos y, hecho eso, conectarlos para abrirlos a la ciudadanía. ¿Cómo? Señalizándolos y dotándolos de «infraestructuras de bajo impacto que favorezcan el descanso, la información del paisaje por el que transitan y la realización de ejercicios de estiramiento y prácticas deportivas saludables», propone Espiño.
Como ejemplo esboza un modelo que puede servir de referencia y para cuyo diseño plantea tres puntos básicos. En primer lugar, sugiere que los caminos partan siempre de un núcleo urbano y que estén señalizados con información precisa (distancia a otro punto de interés, identidad del lugar, valores, etcétera). En segundo lugar, las rutas ofrecerán información básica sobre elementos naturales o culturales. Y en tercer lugar, deberán disponer de un mantenimiento periódico y sometidos a una mejora ambiental con campañas de limpieza o repoblaciones.
La senda costera
A modo de caso práctico cita el corredor peatonal que ya existe por todo el litoral del municipio, desde Ojos de Garza al barranco de Jinámar, una ruta que puede recorrerse en tres horas. Hay tramos convertidos en paseos costeros y que son muy conocidos y utilizados, y hay otros un tanto más naturales, pero igualmente transitables, y que no son tan conocidos. El caso es que la infraestructura está. Solo queda, propone este ecologista, adecuarla y promoverla. Como este cita otros mucho más ignotos, como el que sube de Ojos de Garza y lleva a Lomo Magullo, o los que van desde San Juan a Montaña Las Palmas, o desde Melenara a Los Llanos.
Apuesta por promover las bicicletas y los vehículos eléctricos de dos ruedas
Este activista de Turcón defiende que hay indicadores que avalan la necesidad de apostar por un cambio de ciclo, y entre ellos cita la insostenible congestión de tráfico que sufren a diario miles de personas en la GC1 a su paso por Telde. Frente al proyecto de seguir ampliando la autovía dotándola de un cuarto carril, defiende que se dote a la isla, y en particular, a la conexión entre los grandes núcleos poblacionales de un «transporte público de máxima calidad, mayor frecuencia horaria y más rápidez», para lo que entiende vital que las guaguas cuenten con carril propio. Pero en sintonía con esa búsqueda de una movilidad alternativa y más sostenible, insta a diseñar una red viaria peatonal, ciclista y para vehículos eléctricos de dos ruedas (como los patinetes), de tal forma «que faciliten el uso masivo y sin peligro» de estos nuevos medios. Aparte del menor impacto ambiental, argumenta su menor coste económico para el ciudadano. Calcula que un vehículo medio supone un gasto mensual de 400 a 600 euros en 10 años de vida útil. En cambio, un patinete exigiría 50 euros, y una bicicleta, 10 o 15.
El corredor, estancado
Apunta Espiño Meilán que lo que busca con este proyecto de interconexión es lo mismo que se pretendía con el corredor costero peatonal y ciclista que se propuso hace ya tres años para comunicar Telde con la capital con un «sistema de movilidad menos agresivo y nada contaminante». Sin embargo, se queja este ecologista, se ha quedado estancado «de un modo incomprensible» porque «no existe voluntad política» y porque prima el interés de los sectores económicos interesados «en mantener la dependencia del coche». El tramo a cubrir apenas superaba un kilómetro, pero no se ha hecho nada.
«Hay que vertebrar Telde con sendas peatonales»
Su defensa por una red de sendas peatonales que vertebre Telde contribuiría a «potenciar el compromiso del ciudadano con su identidad, su cultura y los valores ambientales de su tierra». Le llama la atención el desarraigo del teldense respecto a su municipio. «Cuando le preguntas a un vecino de dónde es, te cita su barrio, no Telde». Y eso cree Espiño que es fruto de tanta dispersión y desconexión entre los núcleos.


























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