TELDEACTUALIDAD
Telde.- El Colectivo Turcón-EeA llevó a cabo este sábado una visita al Macizo de Amurga con el claro objetivo de llegar a una ventana rocosa, situada en Lomo de la Ventana, entre la Cañada de Los Guinchos y la Cañada de la Ventana.
Crónica de una dura dura y pedregosa
Como se ve para los antiguos pastores que andaban por esos abruptos lugares, la “ventana” era una referencia en el paisaje. Hoy llegamos allí, y después de las oportunas fotos, continuamos el itinerario preparado.
Un itinerario salvaje, abrupto y sinuoso:
Comenzamos en el aparcamiento del Lomo del Gato, barranco de Los Guinchos, degolladita del Lomo de la Ventana, Arco rocoso y natural de La Ventana, Cañada de la Ventana, Cañada del Acebuche, barranco del Cañizo, barranco de Buenavista y Lomo Maspalomas.
Adentrarse en Amurga requiere una dosis de aventura y muchas ganas de descubrir un lugar en Gran Canaria recóndito, perdido y abandonado, lejos de la civilización, donde los espectáculos geológicos solo están protegidos por la grandiosidad de la naturaleza volcánica que los creó.
Muchas personas, atónitas ante dichos espectáculos geológicos, hacen las comparaciones pertinentes. Se parezcan mucho o poco, el senderista, a través de lomos de lajas de coladas fonolíticas de unos 12 millones de años, va descubriendo lo que esconde Amurga: un tesoro que incluye múltiples valores, desde los geológicos, arqueológicos y etnográficos hasta los botánicos. En esta ruta es imposible conocerlo todo, de modo que solo se recorrerá una pequeña parte de las 5.810 hectáreas que tienen estas rampas bien definidas entre los barrancos de Tirajana y de Fataga.
Está protegido actualmente con la figura de Zona de Especial Conservación (ZEC) y, forma parte también de la Reserva de la Biosfera, con un 6% del territorio terrestre de esa figura de la Unesco. El macizo de Amurga desempeñó un papel significativo en la historia de la comunidad aborigen.
Algo de historia
El término Amurga, hasta lo que hemos podido averiguar, aparece por vez primera en los textos, en 1634, cuando Gaspar de Camarines, “estante en la Villa, vendía a Luís Sánchez de Herrera una marca de ganado salvaje en la Vega de Amurga. Tenía por rasgos en una oreja dos agujeros y en la otra una higa”. (Suarez Grimón y Quintana: Historia de la Villa de Agüimes (1486-1850).

































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.206