TELDEACTUALIDAD
Telde.- Las Cuevas de Lomo Calasio, un entramado de cavidades trogloditas ubicado en las laderas del Barranco de Silva, son una de las mayores riquezas del patrimonio arqueológico de Telde. Pero lejos de esta realidad, más que un tesoro se han convertido en un auténtico vertedero ilegal en el que se acumulan todo tipo de desperdicios.
Excrementos de animales, pintadas vandálicas y desechos de diversa índole habitan en el interior de las Cuevas de Lomo Calasio. Uno de los símbolos arqueológicos de la ciudad de los Faycanes y que décadas atrás ya sufriera los efectos de la indolencia institucional al albergar en sus terrenos aledaños el antiguo vertedero de Telde.
Ahora, este conjunto troglodita forma parte de la finca municipal de Calasio, después de que el Ayuntamiento de Telde adquiriera el suelo e incluso pergeñara varios proyectos para su
recuperación y puesta en valor. Incluso estaba previsto que una cuadrilla de operarios contratados merced al Plan de Empleo Social peinara la zona y se encargara de su limpieza y adecentamiento. Pero los años pasan en balde y las cuevas siguen en un estado lamentable.
En su exterior el panorama es si cabe peor: maderas, cristales, escombros, plásticos, neumáticos y hasta un termo perturban la imagen de este espacio natural, entre tundras y cardones.
Unos cientos de metros más arriba, en el estanque de aguas de Lomo Calasio, una infraestructura también de titularidad municipal, se apilan sofás, restos de podas, un columpio infantil, varios somieres y un colchón.
Carne en descomposición
Pero esto no es todo. Hay arquetas al descubierto que suponen un peligro para cualquiera que se acerque hasta este enclave a disfrutar de la naturaleza o simplemente a dar un paseo. Y también sacos de carne en descomposición que con el calor de estos días desprenden un olor insoportable.
Desde la Asociación de Vecinos del Camino de Rosiana denuncian que en el Ayuntamiento de Telde son conscientes de la situación desde hace más de seis meses, y que aún así no se ha hecho nada por buscar una solución.
El colectivo incluso ha propuesto cerrar con una cadena el acceso al camino de la finca de Rosiana, ofreciendo su colaboración a la hora de hacerse cargo de la llave y de abrir el candado cuando fuera necesario. Los vecinos, que semuestran abiertos al diálogo, claman por una actuación de la Institución municipal que ponga remedio a esta situación de abandono y a la acumulación de desechos y desperdicios, hechos que hasta pudieran ser constitutivos de un delito medioambiental.
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