TELDEACTUALIDAD
Telde.- El laurel de Indias de la plaza más próximo a la torre Norte de la Basílica de Telde está tocado de muerte y su agonía es lenta pero irreversible. Los tratamientos especializados aplicados para tratar de salvar la parte de este ficus microcarpa que aún sobrevive no han dado resultados.
La floración por primera vez en la vida de este árbol de un ramillete de hongos amarillentos en su base indica la pudrición de sus raíces y de su tronco.
A finales del pasado verano, un técnico de la empresa Palmatum le aplicó a este ejemplar una endoterapia vegetal, un método alternativo de tratamiento fitosanitario para árboles y palmeras. Se le inyectó en el sistema vascular del tronco un fungicida para aumentar las defensas naturales del ejemplar y un fertilizante por medio de fosfito potásico para fortalecer también la parte sana.
Fue una de las últimas vías a las que recurrió la concejalía que dirige Álvaro Monzón para poner en vereda a este imponente árbol, que, a juzgar por el diámetro del tronco, tiene una edad aproximada de 145 años, según se explicaba en un informe encargado por Monzón y redactado por la concesionaria de parques y jardines, la UTE FCC-Ralons.
En ese dictamen se detallaba que entre las agresiones sufridas por estos árboles, que ya estaban en la plaza en 1925, jugó un papel clave la reciente repavimentación de la plaza, que compactó el terreno, dificultó su oxigenación y favoreció la asfixia radicular de los ficus. A este mal se le sumaron sucesivas reducciones de copa, una técnica que ha de ser excepcional y que en Telde dejó a estos árboles sin hojas para la fotosíntesis, indispensable para su supervivencia. Ese déficit lo suplieron recurriendo «a sus reservas energéticas para producir nuevas ramas y hojas de forma imperiosa», lo que los debilitó de cara al ataque de hongos e insectos, como le pasó a este árbol.
Para colmo, esas nuevas ramas nacieron débiles y se complicó la recuperación de la copa perdida. Con este panorama, abundan en ese informe, y tras podarle meses atrás las ramas secas o las que no estaban bien sujetas al tronco para evitar riesgos de caídas a la plaza, en las próximas semanas se eliminará casi la mitad del árbol, el material vegetal muerto, y se hará una poda selectiva de las ramas aún verdes.
Presencia de hongos
Los técnicos de la UTE explican que desde que cogieron las riendas del servicio en 2013 se percataron de que este ejemplar, de los 4 que hay en la plaza de San Juan, presentaba una defoliación severa (caída de las hojas), exudado (sustancias segregadas tipo resina o aceites) y «un descortezamiento de grandes porciones del tronco». Además, debajo de ese descortezado se advertía la presencia de un polvillo negro que hacía sospechar la presencia de un hongo. Para colmo, la base del tronco estaba seca. Solo una parte seguía verde. También tenía cochinilla en las hojas. Se tomaron muestras, se mandaron a analizar y se confirmó la presencia de varios hongos, pero en especial de Botryosphaeria ssp, que se caracteriza por producir la necrosis de los tejidos y que, en este caso, parece haber condenado al ficus.






























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