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Gregorio Viera Vega/TA. Gregorio Viera Vega/TA.

Mediocridad

TA ofrece la reflexión dominical del exoncejal y sindicalista Gregorio Viera Vega

direojed Domingo, 20 de Noviembre de 2022 Tiempo de lectura:

Si analizamos etimológicamente el término que da título a esta reflexión, mediocridad, comprobamos que por un lado hace referencia a la mitad; a medio camino entre dos lugares. En el catolicismo, se utiliza la palabra mediocre para indicar a aquellos fieles que no practican ni obedecen las enseñanzas de dicha religión, sin embargo, al utilizarlo como adjetivo, su significado dista mucho de los anteriores, se convierte en algo de escaso valor o algo hecho con el mínimo esfuerzo, es utilizada como sinónimo de mezquino, mediano, vulgar y común.

 

Esta reflexión nace de una conversación entrañable con una amiga, donde me decía que, “las personas mediocres son indiferentes. No tienen voz sino eco” y añadía, “carecen de capacidad para pensar y decidir, suelen ser rutinarias, mansas y conformistas”, inmediatamente en mi cabeza intenté reflejar en personas, esa aseveración que me hacía mi interlocutora, por supuesto y dada mi trayectoria social y política, aterricé inmediatamente en esta última, pues ahí, en la política, es donde más claro podría aplicar lo oído y recientemente leído en una frase que dice así: “Lo mediocre es peor que lo bueno, pero también es peor que lo malo, porque la mediocridad no es un grado que pueda mejorar o empeorar, es un actitud.”

 

La mediocridad suele ser amiga de la envidia, porque va unida a la arrogancia y el arrogante, por lo general es una persona frustrada. La sociedad necesita de personas opuestas a la mediocridad, con ideas personales propias, con alta capacidad creativa, críticos e inconformistas, movidos por altos ideales, con compromisos en el vivir diario, siendo seres libres y no serviles, que es lo que muchas veces los mediocres pretenden. Observamos en nuestro entorno político, lo que algunos expertos juristas señalan como déficit por nuestra joven y además, de baja calidad la democracia, como es la mediocrácia que ha irrumpido en muchas de nuestras instituciones, tocando poder.

 

Esta dinámica que expongo en política, también se dan en otras organizaciones como las empresariales, universitarias, mediáticas e institucionales. Con sus peculiaridades, las diferencias entre unos y otros no son tan notables. La diferencia radica en que mientras resulta difícil conocer y valorar lo que realmente acontece en los ámbitos mencionados, la política se halla tan sujeta al escrutinio público que sus debilidades resultan obvias. La persona mediocre no siente el impulso real hacia la mejora, no tendrá otro objetivo que la obtención de una medalla aunque sea a costa del trabajo de otros. Descubres que gran parte de lo que exponen son mentiras, o más bien medias verdades.

 

El economista y político chileno Carlos Matus advirtió en su momento, para toda América latina pero aplicable hoy día al continente europeo, que, “la política está tomada por la mediocridad, la cual mina su credibilidad en la población. Es ahí donde reside el problema de la democracia. Las equivocaciones que la sociedad detecta en la gestión pública se deben a que los políticos no están a la altura de los puestos que ocupan en las instituciones, pero esto no es culpa de la democracia”.

 

La mediocridad imperante no es producto de falta de inteligencia. Ésta sobra, pero quienes llegan al poder, en muchos casos, creen que su experiencia y su sentido común, son suficientes, ofrecen todo lo que les puede dar votos; pero luego, si ganan en las elecciones no saben qué hacer para cumplir con sus ofrecimientos de campaña. No comprenden, además, la diferencia entre ganar una elección y gobernar.

 

Gobernar no es sólo arte. Implica el uso eficiente de métodos de gestión pública para mejorar la calidad de vida de las personas. En muchas de las ocasiones, los problemas de los que se ocupa la clase política son los que ellos generan en sus luchas internas. No miran hacia afuera, hacia las demandas sociales más acuciantes, y cuando intentan hacerlo fracasan, por desconocimiento e incapacidad operativa.

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