Telde cumplimentó esta tarde una deuda con el que fuera autor del primer callejero histórico de la ciudad y funcionario municipal durante casi 50 años, Luis Antonio López Sosa, fallecido en 2020, con el descubrimiento de una placa que da su nombre al mirador de Clavellinas, próximo a la plaza conocida popularmente como de los pinos y a la Charca Los Pérez.
El concejal de Cultura, Juan Martel, que abrió el emotivo acto al que acudió una amplia representación de la familia del homenajeado, autoridades públicas y numerosos vecinos del lugar, recordó que el Ayuntamiento, a instancias del Circulo Cultural de Telde, acordó en el pasado mes de febrero la nominación de un espacio público en memoria de Luis López y la concesión a título póstumo de la Medalla al Mérito Cultural, que se le entregará a la familia en un evento venidero. Entre los asistentes se encontraban también el alcalde Valsequillo, Francisco Atta, y el director general de Trabajo del Gobierno de Canarias, el socialista Alejandro Ramos.
La placa de bronce que inmortaliza a este “trabajador incansable” y autor del primer callejero histórico del municipio, que se publicó casi al completo por primera vez en una sección de TELDEACTUALIDAD titulada Calles de Telde, es obra del escultor y presidente del Círculo Cultural, Máximo Riol, amigo personal de Luis López. Adherida a una piedra de cantería azul de Arucas, en la lámina de aleación está grabada una reproducción del rostro de recordado funcionario, la fecha de su nacimiento y fallecimiento (1950-2020), su nombre y primer apellido al revés (Siul Zepol), como solía firmar sus escritos, y el texto “Autor del primer callejero histórico de Telde”.
Rubén López, hijo del homenajeado, agradeció en nombre de la familia la iniciativa del Círculo Cultural y el acuerdo plenario unánime del Ayuntamiento de Telde y evocó la dedicación de su padre para confeccionar un callejero histórico de la ciudad que vio la luz en varios tomos, los cuatro últimos tras su fallecimiento.
La Banda Municipal de Telde puso la nota musical al acto con tres interpretaciones. Lo abrió con la composición Cumbres de mi Gran Canaria y lo cerró con el pasodoble Islas Canarias.
Luis A. López Sosa, memoria eterna asomada sobre el litoral de su Telde querido
por Jesús Ruiz Mesa
Una tarde de fresca brisa y ligera lluvia sobre el mirador de Clavellinas con el sonido de mar de fondo rompiendo contra las rocosas orillas que bordean esta zona litoral bella y diversa que dejaba sentirse sin que ya, recibidos por una leve y corta lluvia, a estas alturas del otoñal alisio atlántico no sobraba una prenda de abrigo y, bajo la tenue luz de las farolas que dejan caer sus luces sobre el paseo, que un día nuestro homenajeado, Luis Antonio López Sosa, fallecido en 2020, fotografiará y dejara como testimonio entre su gran obra ejemplo de su trabajo y legado a lo largo de su vida, dedicada a la ciudadanía que tanto amó como a la tierra que le viera nacer.
En la tarde del sábado 19 sobre esta Plaza de los Pinos, sobre la Charca de Los Pérez del bello rincón costero de Clavellinas asistimos a la inauguración de la placa en bronce obra del escultor Máximo Riol Cimas, presidente del Círculo Cultural de Telde, en homenaje al autor del Callejero histórico de Telde, Luis Antonio López Sosa, con la presencia del Concejal de Cultura del M. I. Ayuntamiento de Telde, Juan Martel, el Director General de Trabajo del Gobierno de Canarias, Alejandro Ramos, el concejal de Patrimonio Histórico del M. I. Ayuntamiento de Telde, Héctor Suárez Morales, el alcalde de Valsequillo, Francisco Atta, familiares y amigos, con la actuación de la Banda Municipal de Música de Telde que dirige José Martel.
Intervienen en este emotivo acto homenaje el Concejal Juan Martel, el escultor Máximo Riol y el hijo del homenajeado, Rubén López.
Máximo Riol expresa:
“Dignísimas autoridades, señoras y señores, buenas tardes: El 29 de marzo de 2021 la Junta Directiva del Círculo Cultural de Telde, tomó el acuerdo de solicitar al Muy Ilustre Ayuntamiento de Telde, promover dos reconocimientos a dos ciudadanos teldenses. Tras los informes favorables de nuestro Cronista Oficial don Antonio María González Padrón, las solicitudes fueron aprobadas por unanimidad por el Pleno de la Corporación Municipal.
Uno fue para mi querido amigo D. Luis Arencibia Betancor, como Hijo Predilecto, escultor, escritor y grabador de prestigio, con una gran obra artística reconocida por importantes críticos e historiadores del arte.
El otro fue D. Luis Antonio López Sosa, funcionario del Ayuntamiento, al que acudíamos para que nos resolviera cualquier gestión o papeleo. Si entrábamos en su oficina y le preguntábamos: ¿Don Luis? Instantáneamente contestaba: ¡Don Leches! Con esa categórica contestación, sabíamos que ese día estaba contento ¿qué desea?, al momento su espíritu de rebeldía desaparecía y surgía una amplia sonrisa, esa era su auténtica personalidad. Le entregabas el documento y al día siguiente todo estaba resuelto.
Conocía todos los entresijos de la administración. Tenía muy claro que estaba al servicio de sus conciudadanos. Los que lo conocimos y nos consideramos su amigo, guardamos un grato recuerdo de aquellos momentos que pasamos juntos.
Realizó una gran labor cultural con la publicación compuesta por siete tomos titulados: Toponimias y Antroponimias de Telde, callejero ilustrado y comentado de cada una de sus calles, paseos, pasajes, parques y plazas, explicando con todo detalle sus efemérides y curriculum de cada uno de los personajes, recordándonos la historia de los nominados, así como los hechos acontecidos en nuestra ciudad y en nuestra cultura.
Por eso hoy estamos aquí para homenajear a este funcionario ejemplar que fue Luis López Sosa. Buenas tardes a todos”.
En su intervención el Hijo de Luis Antonio López Sosa, Rubén López, expresa:
Buenas tardes, de entrada quisiera agradecer la asistencia de todos los aquí presentes. Incluyo, en este sentido, las autoridades municipales, representadas por la señora alcaldesa doña Carmen Hernández y el concejal de Cultura don Juan Martel; incluyo también al presidente del Círculo cultural de Telde, promotor de la nominación de este mirador, y autor también de la placa conmemorativa, don Máximo Riol Cimas, y no menos importante, inclúyase también la significativa colaboración de la Banda Municipal de Telde (llena de amigos y compañeros de profesión). Asimismo quisiera disculpar la ausencia, por motivos de agenda, de don Antonio María González Padrón, don Victoriano Santana Sanjurjo y don Isaac Mendizábal Rodríguez, colaboradores habituales e indispensables en este proyecto al que hoy daremos término.
Una de las cualidades que con admiración recuerdo de mi padre es su enorme capacidad de trabajo. Esa costumbre de entrar a trabajar casi una hora antes, con gusto y de modo regular, pocas veces la he visto. Si a eso le unimos su amor por la historia de Canarias y la de Telde en particular, encontramos el germen de una idea que progresivamente fue tomando forma. Las nominaciones de las calles llegaron a su vida por una propuesta laboral. En el año 73, yo ni había nacido, fue destinado a la Concejalía de Cultura, donde se hace cargo de las nominaciones de calles, plazas y lugares de dominio público, redactando además el primer reglamento regulador de dicho procedimiento, que fue aprobado por el pleno del ayuntamiento y que, con el tiempo, se convertiría en normativo. Llegó a tramitar más de 500 expedientes de nuevas nominaciones y en sus ratos libres elaboró los expedientes de las otras nominaciones ya existentes, hasta llegar a las 1364 que en aquel entonces componían la nomenclatura municipal.
La investigación y elaboración del proyecto de crear un callejero histórico cobró forma con la ayuda de muchas personas. Estoy seguro de que él señalaría, de entre tantas personas, a don Antonio María González Padrón, Victoriano Santana Sanjurjo e Isaac Mendizábal Rodríguez, pero también citaría a todos esos ciudadanos de a pie (anónimos y muchos de ellos ya fallecidos) con los que se sentaba a hablar sobre la historia interna del propio barrio, la "intrahistoria" no escrita, conformando así un trabajo de campo que hizo que Telde pudiera hablar de sí misma a través de su propia gente. Según los entendidos en la materia, la valía de su obra radica precisamente en esto último, ya que supone el primer trabajo de estas características que se ha hecho dedicado a Telde.
Tras su fallecimiento, me tocó a mí organizar el material de los últimos cuatro tomos, que los dejó hechos siguiendo su costumbre de hacer las cosas para antes de ayer. Tuve la suerte de encontrar muchísimos apoyos incondicionales, hablo en específico de don Antonio, de Victoriano, de Isaac, de Jorge Liria de Beginbook Ediciones, de los prologuistas de esos cuatro tomos (me refiero a Miguel Suárez Bosa, Luz Marina Delgado Hdez., Germán Jiménez Martel y Julio Pérez Tejera); hablo en específico de la colaboración indispensable de Juan Martel, de mi amigo Jesús Suárez Gil y de cuantos compañeros de la concejalía de Cultura me fui encontrando y que sobre la marcha se disponían a ayudar en lo que hiciera falta. Sin pensarlo mucho, creamos una especie de grupo de trabajo y conseguimos publicar los restantes tomos que componen la obra.
En la última etapa del proyecto el destino quiso presentarme oportunamente a Máximo Riol Cimas, amigo de mi padre, que por lo que sé comparte con él esa costumbre de levantarse antes de que salga el sol (nadie sabe por qué) y ponerse a trabajar, aunque esté jubilado (repito, nadie sabe por qué)... Muchas gracias, Máximo, por tu papel esencial en la inauguración de esta última nominación de Toponimias y Antroponimias de Telde, o lo que es lo mismo, el Mirador Luis Antonio López Sosa.
Para cerrar mi intervención, pues el protagonista de todo esto no soy yo, citaré unas palabras entresacadas de la introducción que escribió mi padre en cada uno de los 7 tomos de su obra:
"Deseo haber acertado con este legado; y espero que, quien tenga la voluntad y curiosidad de leerlo, aprenda algo valioso en cada una de sus páginas, con el propósito de conservarlo y difundirlo, con el mismo respeto y amor que yo he sentido al escribirlo, hacia mi tierra y mi gente." Siul zépol 1950.
Este paseo del que tantos recuerdos guardamos desde nos alcanza la vista, Taliarte, Melenara, Clavellinas, Salinetas, hoy ya suma un recuerdo más con la memoria puesta en un ejemplar ciudadano teldense que sobre su pedestal y placa ya permanece eterno en este balcón sobre el Atlántico sonoro que el poeta escribiera.
Luis López Sosa nos devuelve en su gran obra Toponimias y Antroponimias de Telde, la mirada con la que él supo captar el desarrollo del primer callejero histórico de Telde. Luis, gracias eternas. In memoriam.
Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.
Reseña biográfica de Luis López
Luis López entró a trabajar muy joven como auxiliar administrativo en el Ayuntamiento de Telde. Fue en el año 1964. Había quedado huérfano de padre y tuvo que ayudar a mantener la economía familiar al ser el único varón entre seis hermanos.
Posteriormente accedió a una plaza de laboral fijo y, después de cincuenta años, un mes y diez días de servicios ininterrumpidos, se jubiló con la categoría de jefe de negociado. A lo largo de este periodo, ejerció las profesiones de Contable y Delineante, con carácter de pluriempleo, haciendo habitual de su jornada laboral, las 16 o 18 horas diarias, pero que en estas dos profesiones se sentía cómodo y presumía de haber trabajado siempre en lo que realmente le gustó.
Estudió el Bachiller Elemental en el Instituto Técnico Laboral de Telde, donde terminó sus estudios en 1967. Fue el primer alumno libre oyente del mentado Instituto.
Nacido en Telde en 1950, era padre de cuatro hijos y, además, tenía ocho nietos, de los que sentía muy orgulloso. Según contaba a TELDEACTUALIDAD en una entrevista, "son una razón muy importante en mi vida y, ahora en esta época, en plena jubilación, me entusiasma oírles y tratar de enseñarles cosas nuevas cada día, además del cariño y el amor que recibo, aprendo cosas inesperadas con ellos".
Entre las aficiones de Luis, era un enamorado de la fotografía y la pesca de caña, ya que, por un accidente abandonó la pesca submarina. Tuvo una etapa en la música y en la literatura en prosa y versos y le gustaba viajar y le apasionaba cocinar.
En su juventud practicó el fútbol, balonmano y judo
















































































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