Desde marzo la consejería de sanidad del gobierno de Canarias conocía los fallos del concurso adjudicación de la obra de rehabilitación y ampliación del hospital Materno-infantil de Gran Canaria por defecto de forma. Los profesionales del hospital no entienden, ¿cómo se falla en pijadas, y cómo se empieza de nuevo de cero? No se creen nada de nada, sobre el compromiso del consejero Blas Trujillo y de su equipo de que en un mes se adjudicarán. Y saben, les entiendo perfectamente, podría firmar debajo.
La tardanza en el proyecto, los errores cometidos en el proceso y las promesas, llevan a pensar, que el Servicio Canario de Salud no se lo ha tomado en serio. El Materno es un viejo hospital que parece sacado de la serie "Cuéntame" y además necesita a toda prisa más espacio. Ya no caben más promesas. Tampoco caben más dilaciones para estabilizar a los médicos del servicio e igualmente tampoco cabe que habiendo dinero no se bajen las listas de espera de más de 6 meses, con los medios que se tengan que poner. Si no puede la pública que lo haga la concertada privada. La gente lo que quiere es que la operen.
La justicia lenta no es justicia y la sanidad que tarda no cura, maltrata. Los recursos públicos no son ilimitados, pero una cosa es eso y otra cosa es pasarse haciendo esperar 4 meses por una prueba diagnóstica o más de 6 para llegar al quirófano y una década para reformar un hospital.





























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