CLAUDIO SÁNCHEZ
Hay una pequeña historia acerca de "los tres filtros", en la que se habla de la verdad, la bondad y la utilidad de lo que se vaya a decir de cualquier persona. Y a tenor de lo ocurrido en el pleno en el que el ya ex-alcalde Héctor Suárez formalizó su renuncia, pocos pudieron encontrar algo cierto, algo bueno o algo útil que decir de su carrera como regente del municipio.
En 2003 se produjo un golpe de timón en el rumbo que el nacionalismo canario marcaba hasta ese momento en la primera institución municipal. Los teldenses parecían ya cansados de ver básicamente las mismas caras legislatura tras legislatura al frente del ayuntamiento, y esa circunstancia fue bien aprovechada por la oposición para aunar fuerzas y conseguir acceder al poder.
El pacto resultante de ese movimiento estaba conformado por una suerte de partidos tan, tan alejados ideológicamente entre sí, que a su vez estaban formados por personas tan, tan extrañas entre sí, que no hubo de pasar mucho tiempo para que quedaran en evidencia lo diferente de los intereses que aquellos y estas perseguían. Lamentablemente, esto derivó en varios episodios que ensuciaron el nombre de la ciudad y lo llevaron a las portadas y cabeceras de todos los medios informativos del país.
Pero por grave que fuera la situación y la circunstancias que condujeran a ella, el modus operandi no ha dejado de repetirse desde entonces. Una y otra vez, los resultados de cada convocatoria electoral no han dejado un claro ganador que haya podido, como ocurrió durante las dos últimas décadas del siglo XX, imponerse con comodidad y obtener la plaza de alcaldía.
Y esto ha llevado una y otra vez a la formación de pactos entre partidos que en general han funcionado bajo el lema, "cada uno a lo suyo sin meterese en lo de los demás". Ha quedado claro una y otra vez cómo en más de una ocasión las planchas electorales estaban formadas por personas que tenían hasta graves diferencias personales, que debían dejarse a un lado sólo por intereses políticos, y que luego no podían mantenerse en el tiempo por lo insoportable de lidiar día a día con quien no podías ni cruzar palabra.
Así, hemos asistido a dimisiones, abandono de pactos, "cambios de chaqueta" y más actuaciones por el estilo, todo ello bajo la justificación de "defender los intereses del municipio". Estas operaciones no han dejado indiferente a los teldenses, que perplejos ante esta situación están sucumbiendo a la desidia y el desinterés, como muestra la preocupante tendencia al alza de la abstención en cada convocatoria electoral.
Así, llegados a 2019, vemos cómo hay un intento de fructificar un acuerdo multipartidista entre formaciones ya no ajenas, sino claramente enfrentadas entre sí. No creo que hubiera otro motivo, digan lo que digan, más que el intentar no sólo el entrar a gobernar, sino impedir que gobernara el rival. Yo diría que había una voluntad de castigo o incluso "vendetta", en la que intervenían uno de los partidos que abandaron el pacto que gobernaba hasta ese momento, y otros cuya importancia en el municipio estaba más que en entredicho en ese momento tras el mínimo apoyo recibido.
¿Y entonces, a qué viene todo esto de "nada cierto, nada bueno, nada útil"? Pues precisamente porque la manera en la que se resolvió esa situación, en la que un giro de guión, un "plot twist" como dirían los ingleses, hizo que ese pacto no fructificara. Porque una vez más, los que se criticaron, los que se pelearon, los que se marcharon, volvieron a unirse "para defender los intereses del municipio", y dar pie a un gobierno que se suponía imposible, debido a las personas que lo integraban.
Así que en Telde, donde todo el mundo se conoce, es mejor decir "nada" sobre los rivales políticos, porque si se dice algo "bueno", se queda mal ante el electorado, pero si se dice algo "malo", se queda mal ante la persona. Y a la puerta de esa persona puede que algún día se necesite llamar, ya se sabe y repito una vez más, "por los intereses del municipio".
Y añado aquí, terminando de escribir esto, que en realidad da igual se diga lo que se diga, y hemeroteca hay al respecto, sobre el rival político. "Telde es lo más importante, y necesita un gobierno que esté a la altura", siempre que en ese gobierno, piensa más de uno, "esté yo".
Claudio Sánchez es ciudadano de Telde y colaborador de TELDEACTUALIDAD.






























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