TELDEACTUALIDAD
Telde.- Durante las navidades de 2019 se dedicó a cortar el pelo de forma gratuita a todo aquel que tuviera una entrevista de trabajo próximamente. Quería echar una mano, dentro de sus posibilidades, a los parados en una época festiva en las que las contrataciones aumentan.
Meses después, en verano y tras soportar el cierre de su negocio por el estado de alarma, lejos de amarrarse el cinturón para aguantar la crisis, volvió a hacer un entrañable esfuerzo regalando cortes a los niños que terminasen el rocambolesco curso 2020/21 con buenas notas. Y ahora ha querido dar un paso más porque su vena solidaria parece no tener límite.
Él es José Quevedo, aunque en todo Telde, una ciudad que ya le valora por sus acciones altruistas, es conocido como Pepillo. Y su negocio, situado en el Punto, justo enfrente de la gasolinera Disa, la Peluquería DP. Este local, además de ofrecer cortes de pelo a la moda, se erige desde la pasada semana como punto de recogida de mantas y abrigos que luego el propio Pepillo, con la ayuda de su pareja Deiba Rodríguez, y sus empleados, Ayoze Santana, Kevin Valerón e Iván Valerón, se dedica a ir repartiendo a las personas que duermen en la calle.
«Todo surgió mientras daba un paseo con mi novia por la noche. Hacía mucho frío y nos tropezamos con varias personas que se acurrucaban en las esquinas como podían. Se me partió el alma y se me ocurrió ir al día siguiente con algunas mantas y ropa de abrigo que tenía en mi casa sin usar», relata Benítez. Le grabaron un vídeo mientras realizaba el pequeño reparto que compartió en el perfil de Instagram de la peluquería, y la reacción de la gente fue abrumadora. «Me escribieron de todos lados felicitándome y al darme cuenta de que si yo solo había podido aliviar, aunque sea un poco, el sufrimiento de esta pobre gente, pensé en que con algo de colaboración podría ayudar muchísimo más», explica.
Así que, de nuevo por medio de las redes sociales, puso en marcha una iniciativa pidiendo artículos de invierno olvidados en casa para poder llegar a más sintechos. La idea era recoger estas prendas entre el miércoles y el viernes de la semana pasada para entregarlas el sábado por la noche, sin embargo tal ha sido la respuesta de la gente que aún sigue recibiendo mantas y abrigos, e incluso lotes de comida procedentes de ONGs. «Me he visto sobrepasado, las personas que viven en la calle me agradecen estos pequeños regalos con lágrimas en los ojos, y es emocionante como la gente se ha volcado llenándome la peluquería de donaciones», relata un radiante Pepillo.
Incluso ha necesitado pedirle a la vecina hueco en su garaje para almacenar las cosas, pero todo el esfuerzo ha merecido la pena porque gracias a él y a sus allegados, este invierno el drama y el frío de muchas personas sin hogar de la isla está siendo más llevadero.
Fuente: Texto de Ronald Ramírez/C7.






























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